Estar siempre acompañada no provoca por sí solo ansiedad por separación, pero el cachorro debe aprender progresivamente a descansar, entretenerse y permanecer tranquilo sin sus tutores
Bienvenidos al consultorio de Peludos. En este espacio, veterinarios, educadores y especialistas en comportamiento animal responden cada semana a las dudas de nuestros lectores. Aquí encontrarás respuestas prácticas y recomendaciones pensadas para mejorar la convivencia y el bienestar de los animales. ¿Tienes preguntas sobre tus peludos? Envíanoslas a peludos@lavanguardia.es y los expertos las resolverán.
Pregunta: Mi pareja y yo teletrabajamos, adoptamos una perrita cachorra, y creo que eso puede influir (para mal) a que desarrolle ansiedad por separación, ya que está acostumbrada a tenernos la mayor parte del día por casa, y después, los paseos, etc. también son con ella. ¿Esto tiene sentido? Si es así, ¿qué podemos hacer?
Para responderla, hablamos con Sandra Portals, veterinaria etóloga, CEO y fundadora de Pet & Vet Veterinarios. El teletrabajo ha cambiado la vida de muchas familias y también ha facilitado la llegada de cachorros al hogar. Pasar más tiempo en casa permite dedicarles más atención y acompañarlos durante sus primeras etapas. Sin embargo, puede surgir una duda: ¿estar prácticamente todo el día juntos puede favorecer la aparición de ansiedad por separación?
Sandra Portals explica que el teletrabajo no provoca por sí mismo este problema, pero sí puede influir en cómo el cachorro aprende a gestionar la ausencia de sus tutores. Los perros son animales sociales y es normal que busquen la cercanía de las personas con las que conviven. El problema puede aparecer cuando no tienen oportunidades para aprender, de forma progresiva, que también pueden estar tranquilos cuando se quedan solos.
Si durante los primeros meses el cachorro pasa prácticamente todo el tiempo acompañado, puede acostumbrarse a una presencia constante. La dificultad puede aparecer cuando la rutina cambia por una vuelta a la oficina, un viaje, una salida más larga o cualquier situación en la que tenga que permanecer solo durante más tiempo. De repente, sus expectativas de compañía y atención dejan de cumplirse, lo que puede desembocar en frustración e incluso inseguridad.

Esto no significa que haya que reducir el contacto o dejar de compartir momentos con el cachorro. La veterinaria señala que lo importante es establecer una rutina predecible en la que, además de paseos y comidas, existan momentos de descanso, juego acompañado, juego autónomo, compañía y también periodos de soledad.
Una de las dificultades, especialmente en cachorros con muchas ganas de jugar, aparece cuando el animal no sabe entretenerse por sí mismo o su única motivación es interactuar con sus tutores. Si todo su entretenimiento consiste en observar qué hace la persona o esperar a que juegue con él, cuando se queda solo puede no saber qué hacer ni cómo gestionar esa ausencia.
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En algunos casos, la dificultad para permanecer solo también puede estar relacionada con otros problemas de base. Un perro especialmente miedoso o sensible a los ruidos, por ejemplo, puede depender mucho de la presencia de sus tutores para sentirse seguro. Si existen estos miedos, es importante trabajarlos para mejorar también su tolerancia a la soledad.
Señales a las que prestar atenciónDetectar las primeras señales resulta fundamental para prevenir problemas mayores. Algunos cachorros ya muestran dificultades cuando se separan brevemente de sus tutores dentro de la propia casa.
Seguir constantemente a las personas de una habitación a otra puede ser una de ellas, aunque Sandra Portals puntualiza que no todos los perros que siguen a sus tutores tienen ansiedad por separación. Si la conducta es constante, sí conviene comprobar cómo gestiona el cachorro los momentos en los que se queda solo.
El cachorro puede acudir repetidamente a la puerta, deambular por la vivienda, llorar ligeramente, permanecer en alerta o ser incapaz de descansarTambién pueden aparecer inquietud cuando el tutor abandona una habitación, lloros o vocalizaciones, incapacidad para relajarse durante las ausencias o una activación elevada ante señales asociadas a una salida, como ponerse los zapatos o coger las llaves.
En ocasiones, estas señales pasan desapercibidas hasta que el problema resulta mucho más evidente y aparecen destrozos, orina, heces o quejas de los vecinos. Sin embargo, antes suelen existir comportamientos más sutiles: el cachorro puede acudir repetidamente a la puerta, deambular por la vivienda, llorar ligeramente, permanecer en alerta o ser incapaz de descansar.
Por este motivo, la veterinaria recomienda utilizar cámaras para observar qué sucede realmente cuando el cachorro se queda solo. Esta herramienta permite detectar de manera temprana si algo no va bien.
También puede ocurrir que el animal se active cuando percibe que sus tutores se preparan para salir. A veces se trata simplemente de expectativa porque cree que también va a ir de paseo y, cuando descubre que no es así, vuelve a descansar. En otros casos puede existir ansiedad anticipatoria, es decir, estrés asociado a las señales que anuncian una separación. Observar mediante una cámara qué sucede después de la salida ayuda a diferenciar ambas situaciones.

Para que un perro pueda gestionar adecuadamente los momentos de soledad, es fundamental que tenga cubiertas sus necesidades físicas y comportamentales. Esto incluye paseos de calidad adaptados a su edad y nivel de energía, una rutina predecible, oportunidades de exploración y socialización, estimulación mental, una alimentación adecuada, controles veterinarios y suficientes momentos de descanso.
Cuando se teletrabaja resulta fácil caer en la tentación de interactuar constantemente con el cachorro: jugar cada vez que lo pide, prestarle atención a cualquier hora o interrumpir el trabajo para responder a sus demandas. Sin embargo, esto puede generar frustración si aprende que la presencia de sus tutores significa atención permanente.
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El objetivo no es ignorarlo, sino enseñarle que la convivencia incluye tanto momentos de actividad compartida como otros en los que puede descansar o entretenerse de manera autónoma. De hecho, Sandra Portals señala que el teletrabajo también ofrece una importante ventaja: permite enseñar a gestionar las ausencias de forma progresiva. Cuando los tutores trabajan fuera de casa, el cachorro puede encontrarse de repente solo durante varias horas sin haber aprendido previamente a afrontar separaciones más breves.
Al teletrabajar, en cambio, pueden organizarse pequeñas ausencias desde el principio, observar cómo responde el cachorro e incrementar gradualmente el tiempo siempre que lo gestione bien. Así se evita superar su umbral de tolerancia y se facilita un aprendizaje más positivo.
La especialista concluye que prevenir resulta mucho más sencillo que tratar un problema de ansiedad por separación una vez establecido. Enseñar desde el principio al cachorro a quedarse solo, cubrir adecuadamente sus necesidades y observar cómo responde durante las ausencias puede marcar una gran diferencia. Bien gestionado, el teletrabajo no tiene por qué convertirse en un factor de riesgo: puede ser una oportunidad para enseñarle, con calma y de forma progresiva, que estar solo durante un tiempo también es una parte segura y normal de su rutina.
Para esta respuesta se ha consultado con profesionales veterinarios y especialistas de la red de Pets&Vets. La información proporcionada se basa en criterios generales y recomendaciones orientativas. En ningún caso sustituye una consulta veterinaria personalizada, necesaria para valorar cada caso de forma individual, integral y clínica.