Olfatear, explorar y elegir por dónde continuar son comportamientos que enriquecen la vida de los perros y pueden favorecer su bienestar, por lo que el paseo debería ir más allá de caminar junto a su tutor
Salir a pasear es una de las rutinas más importantes para los perros, pero no siempre se aprovecha para satisfacer sus necesidades. En ocasiones, las prisas por completar el recorrido o conseguir que el peludo camine junto a nosotros hacen que olvidemos que también necesita explorar el mundo a su ritmo. Por ese motivo, proporcionarle más libertad para hacerlo puede marcar una diferencia en su día a día.
El veterinario Juan Manuel Liquindoli reflexiona sobre esta cuestión en una publicación de Instagram y recuerda que buena parte de las decisiones que afectan a la vida de un perro dependen de sus tutores: qué come, cuándo sale a la calle o dónde duerme. Por eso, considera que el paseo representa una oportunidad para que el peludo gane autonomía y pueda elegir entre distintas opciones.
¿Por qué es importante dejar que el perro tome decisiones?
“El paseo es una gran oportunidad para que el perro pueda tomar decisiones”, explica Liquindoli. El veterinario defiende que no se trata de priorizar la obediencia ni de conseguir que el animal camine permanentemente pegado a nuestra pierna, sino de permitirle tomar decisiones correctas que enriquezcan su experiencia.
Esta autonomía no significa dejar al perro sin supervisión ni permitirle cualquier comportamiento. Consiste en ofrecerle oportunidades seguras para decidir si quiere detenerse a olfatear, investigar un estímulo o continuar por otro camino. Para facilitarlo, Liquindoli señala la utilidad de la correa larga, que permite ampliar el espacio de exploración sin perder el control de la situación.
En esta misma línea se encuentra la antrozoóloga Paula Calvo, que recuerda que avanzar por el recorrido no es necesariamente lo más importante para el animal. Pararse, mirar, olfatear e investigar también forman parte de un paseo satisfactorio. En lugar de interpretar cada parada como una pérdida de tiempo, propone preguntarse qué está descubriendo el perro.
El olfato y la exploración también ayudan a su bienestarLa importancia de permitir que los perros exploren es el tema principal del estudio At the Heart of the Walk, que analizó las pulsaciones y el comportamiento de 61 perros de diferentes edades y tamaños durante paseos de cinco minutos con distintas condiciones: correa corta de 1,5 metros, correa larga de cinco metros y sin correa.

Según los resultados del estudio, los animales olfatearon una media de 37 segundos con la correa corta, frente a 103 segundos con la larga y 119 segundos sin correa. Estas cifras apuntan a que disponer de más espacio puede facilitar la exploración olfativa. Asimismo, el estudio relaciona el olfateo con una reducción de la frecuencia cardíaca, aunque conviene no interpretar estos resultados como una garantía de que cualquier paseo más largo o con más libertad reduzca siempre el estrés.
El veterinario y educador canino Luis Vallbona también ha defendido en declaraciones a La Vanguardia que la calidad del paseo importa más que recorrer una distancia concreta. Para un perro con buenas habilidades de gestión emocional, una salida de entre 30 minutos y una hora puede permitirle hacer sus necesidades, conectar con el entorno, relacionarse y ejercitar el cuerpo. Eso sí, las necesidades varían según el animal y sus circunstancias.
Cómo ofrecer más libertad durante los paseosDar autonomía requiere tener en cuenta el entorno. Conviene elegir lugares seguros, utilizar una correa adecuada y evitar zonas donde el perro pueda acceder a tráfico u otros peligros. También es importante revisar los riesgos de cada recorrido: la Real Sociedad Canina de España advierte de la amenaza de las garrapatas y recomienda precaución en áreas con vegetación alta y seca.
No hace falta convertir cada salida en una caminata larga ni dejar al perro suelto para enriquecer su experiencia, pero reservar tiempo para olfatear y permitir pequeñas elecciones ya puede cambiar por completo la rutina.