La convivencia con un perro puede favorecer el bienestar emocional, reducir el estrés y animar a mantener rutinas más activas, aunque los beneficios dependen también de construir una relación saludable con él
Pasear, jugar o simplemente compartir un rato de tranquilidad en casa son momentos cotidianos que pueden tener efectos positivos en nuestro bienestar. Los perros ofrecen compañía y contribuyen a establecer rutinas, pero la relación también implica responsabilidad, atención y cuidados. El veterinario Víctor Algra recuerda en una publicación de Instagram que se trata de un vínculo bidireccional: “Tu perro mejora tu vida y tú mejoras la suya”.
El experto destaca que la convivencia puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, mejorar el estado de ánimo, favorecer hábitos saludables y combatir la soledad. Una idea que él mismo conecta con una investigación científica sobre la relación entre las personas y los animales de compañía.

La revisión publicada en la revista científica Frontiers in Psychology, firmada por Andrea Beetz, Kerstin Uvnäs-Moberg, Henri Julius y Kurt Kotrschal, analizó 69 estudios originales sobre la interacción entre humanos y animales. El trabajo encontró beneficios asociados al estado de ánimo, las relaciones sociales y algunos indicadores fisiológicos relacionados con el estrés, como los niveles de cortisol, la frecuencia cardiaca y la presión arterial.
Los autores también examinaron el posible papel de la oxitocina, una hormona relacionada con los vínculos sociales. Sus conclusiones apuntan a que esta podría contribuir a explicar algunos efectos positivos de la interacción con los animales de compañía.
Por otro lado, los datos de una investigación de Rover.com también reflejan la importancia que muchas personas atribuyen a sus animales de compañía. Según el estudio, el 87% de los dueños de perros encuestados considera que su animal ha mejorado su salud mental, y entre ellos, un 66% afirma que la mejora ha sido considerable. Además, la mitad de los participantes señala que decidió adoptar por motivos relacionados con su bienestar emocional.
Aunque estas cifras no son garantía de que tener perro mejore automáticamente la salud mental de todas las personas, sí que reflejan una tendencia: la compañía animal ocupa un lugar importante en la vida cotidiana de tantos hogares.
Compañía, movimiento y menos sensación de soledad
El vínculo con un perro también puede influir en los hábitos diarios. Los paseos obligan a reservar momentos para salir, caminar y mantener cierta regularidad, mientras que el juego y la interacción ofrecen oportunidades para desconectar de las preocupaciones. Además, coincidir con otros tutores durante las salidas puede facilitar nuevas conversaciones y relaciones sociales.
Philip Tedeschi, experto en el vínculo humano-animal, destaca que los perros combinan compañía, apoyo emocional y motivación. Según explica, su presencia puede ayudar a aliviar la soledad y aportar una sensación de propósito a través de las responsabilidades asociadas a su cuidado.
Sin embargo, disfrutar de estos beneficios no significa convertir al animal en la única fuente de apoyo emocional. Como recuerda el psicólogo Ismael Jiménez, es importante mantener un equilibrio entre el vínculo con la mascota, las relaciones personales y, cuando sea necesario, la ayuda profesional. Un perro puede acompañar y aportar bienestar, pero no sustituye la atención psicológica.
Jiménez advierte de que esa dependencia puede aparecer cuando la mascota se convierte en el sustituto de todas las relaciones personales o en el único recurso para gestionar las emociones. Aunque el vínculo con un perro puede aportar tranquilidad y compañía, el animal no puede asumir la responsabilidad de resolver todos los problemas de su tutor. Por eso, el psicólogo recomienda mantener una red de apoyo social y recurrir a un profesional si persiste el malestar emocional.