El experto advierte que la gran mayoría de perros no se dosifican y corren hasta donde llegan, y eso puede repercutir en futuras lesiones
Salir a correr con el perro puede ser una buena forma de compartir tiempo al aire libre, mantenerse activo y reforzar el vínculo entre el animal y su tutor. Sin embargo, no consiste simplemente en ponerle la correa y echar a correr. Antes de incorporar al animal a la rutina deportiva, conviene tener en cuenta sus características físicas, su edad y su capacidad para afrontar el esfuerzo.
“Todos los perros pueden salir a correr, pero no todos pueden correr las mismas distancias”, advierte Jorge Marqués, adiestrador canino y colaborador de Dogfy, que este sábado 17 de octubre organiza la Dogfy Run en Valencia, una carrera solidaria para destinar toda la recaudación a cuatro protectoras valencianas afectadas por la DANA.
La raza, la biología, el peso y la edad son algunos de los factores que determinan cuánto ejercicio puede hacer cada animal. Un cachorro, por ejemplo, no tiene las mismas necesidades ni capacidades que un perro adulto, y dos ejemplares de la misma raza también pueden presentar diferencias importantes.
La anatomía es otro aspecto fundamental. Los de patas cortas pueden tener más dificultades para mantener el ritmo en recorridos largos, mientras que aquellos con el hocico chato pueden encontrar mayores problemas para respirar y regular su temperatura durante el ejercicio. “Es importante saber qué perro tengo para saber qué cosas puedo hacer con él”, señala el experto en conversación con La Vanguardia.
Antes de plantearse correr varios kilómetros con un perro, ¿qué factores deberíamos valorar para saber si está preparado físicamente?
Lo primero sería hablar con el veterinario para que dé el visto bueno. Otro factor a tener en cuenta es la edad del perro. Si todavía está en edad de crecimiento, no se le debería poner a correr, ya que no correrá a la misma velocidad muchos kilómetros seguidos e irá haciendo parones.
Antes de empezar a correr, siempre recomiendo que haya terminado su periodo de crecimiento. Antes de esto, puede hacer otro tipo de ejercicios, pero una tirada de 5 kilómetros no la haría con un perro que no esté desarrollado por completo.

Si un perro está sano, pero no está acostumbrado a correr, ¿cómo se debería empezar?
Lo primero es saber que hay dos opciones para hacer la carrera. Una es estilo canicross, en la que el perro va delante y tira de nosotros, y otra en la que el perro va a nuestro lado.
A nivel de obediencia, tenemos que tener un preadiestramiento con el perro para que o corra a mi lado o mantenga una tensión en la correa. Una vez tenemos esto, siempre empiezo con tiradas de caminatas largas para que el perro empiece a desarrollar la musculatura y se le empiecen a curtir las almohadillas, que se le tienen que cuidar mucho en los periodos de preparación.
Cuando el perro empieza a tener unas mayores capacidades cardiovasculares y a desarrollar un mayor tono muscular, soy capaz de empezar a tirarle un poco de carrera y suelo mezclar períodos de carrera con períodos de caminata, por ejemplo, 5 minutos de carrera y 3 de caminar.
Jorge Marqués
Adiestrador canino
¿Es un error salir directamente a hacer cinco o diez kilómetros porque el perro aparentemente puede seguirnos?
Por supuesto, porque los perros no se dosifican y corren hasta donde llegan, y eso repercute mucho en futuras lesiones. Es muy importante que empecemos a un ritmo que el perro se encuentre cómodo. Y eso se puede saber dependiendo del jadeo, de la respiración o de si corre bien o mal.
¿Con qué frecuencia conviene aumentar la distancia o la intensidad?
Depende mucho del perro porque no hay un entrenamiento universal para todos. Cuando veas que asume la distancia o la intensidad que le estás marcando con una recuperación relativamente rápida.
Si acabo mi entrenamiento y veo que mi perro va perfectamente cómodo y las horas posteriores no se queja y no muestra molestias, y sigue teniendo ritmo y ganas de jugar, puedo aumentar la distancia o la intensidad.
¿Cuál es el error más frecuente que cometen los tutores cuando empiezan a correr con sus perros?
Sobre todo, dos. El primero, no esperar al periodo de crecimiento total del perro porque siempre tenemos ganas de hacerlo ya y les generamos presión demasiado pronto.
Y la otra es pensar que el perro va a correr lo mismo que nosotros y salir a correr de repente, y hacer una tirada de 5 o 10 kilómetros. Es decir, nosotros no empezamos a correr con el perro, sino que generalmente lo que hacemos es que ya corremos a un buen ritmo e incluyo al perro, pero has hecho un proceso de adaptación que él no ha hecho.
El perro está hecho para correr, pero tiene que tener un período de adaptación para ir de menos a más. Seguramente, en las horas posteriores de hacer una gran tirada de repente, es que el perro o tenga una leve cojera o se le hayan quemado las almohadillas.
¿Cómo podemos saber si estamos corriendo demasiado rápido para él si el perro sigue avanzando y aparentemente no se queja?
Una forma muy sencilla de verlo es ver si el perro coordina o no. Si la carrera es coordinada, el perro generalmente va cómodo. En cambio, si va descoordinado, lo está empezando a sufrir y significa que ya está compensando en algún aspecto, ya sea una pata, el cansancio, la cadera o la columna.
Una forma sencilla de observar si el perro va muy apurado o no es si se le ven los colmillos cuando jadea. El perro ventila por la boca, por tanto, si abre tanto la boca que se le ven los colmillos, deberías darle un parón. Y la mejor manera para que se recupere de forma más estable es siempre caminando y si se puede, mojarle la barriga. Es importante no dejarlo tumbarse porque de repente bajan todas las pulsaciones y, si tiene algo de ácido láctico acumulado, no lo va a poder segregar.
Jorge Marqués
Adiestrador canino
¿Cómo se debe gestionar la ingesta de agua durante una carrera larga?
Lo ideal es que beba como mínimo media hora antes y que no se hinche mucho. Y después es muy importante dejarle hacer pipí para que no se pare durante la carrera.
Nunca hay que darle agua durante, porque le puede dar una torsión de estómago. Los perros no se van a limitar a beber; si tienen sed, van a beber hasta que dejen de tenerla. Y, por supuesto, darle un poco, pero dejarlo descansar y, cuando haya pasado media hora, ofrecerle el agua que necesita.
También importa lo que ocurre después de la carrera. ¿Cómo debería ser la recuperación de un perro tras una sesión larga?
La recuperación empieza durante la sesión. Igual que al inicio, hay que hacer un período de adaptación; es decir, antes de empezar a correr, el perro tiene que calentar; a la vuelta también. Cuando acaba la carrera, el perro debe seguir caminando durante 10 o 15 minutos, es muy importante y a veces nos lo saltamos.

¿Cuáles son los síntomas después de una carrera que deberían hacernos pensar que el perro ha hecho demasiado esfuerzo y consultar con un veterinario?
Generalmente, una cojera, que suele llegar cuando han terminado de descansar. Después de una salida larga, al llegar a casa pueden estar durmiendo 3 o 5 horas y, cuando se levantan, muestran una cojera. Si son los primeros entrenos, que tenga un poco de entumecimiento; es normal, ya que pueden ser agujetas o una posición rara al dormir.
Sin embargo, si pasa dos o tres veces seguidas, igual me estoy excediendo con el entrenamiento y hay que bajarle un punto.
Si veo que con entrenamientos bajos de baja intensidad de pocos kilómetros el perro sigue con cojera, tal vez hay que acudir al veterinario para descartar cualquier enfermedad congénita o una displasia.
Si tuvieras que decir tres reglas básicas a una persona que quiere empezar a correr con su perro, ¿cuáles serían?
Pensar siempre en el perro y en su salud, tanto a nivel crítico como a nivel emocional, es decir, siempre hay que contar con el paseo antes y el paseo después para cubrir sus necesidades. Después, disfrutar con el perro y para eso hay que saber unas nociones básicas de educación o adiestramiento. Y por último, es tener muy en cuenta su alimentación, y que si hacemos deporte con él, luego tenemos que darle descanso y una buena alimentación.