Yuliia Dolhopolska y Olena Briukhovets, que escaparon hace dos años de los bombardeos en Donetsk, están al frente del bar Lottus, donde ofrecen macarons y gofres hechos por ellas
29/05/2026 Actualizado a las 18:59h.
Yuliia Dolhopolska tuvo este miércoles examen de castellano en la Escuela Oficial de Idiomas de Getxo. Aún le cuesta expresarse, pero se apoya en el ... traductor del móvil para comunicarse con su clientela. «El próximo año quiero seguir, aunque no sé si me animaré también con el euskera», ríe. Al otro lado de la barra, Olena Briukhovets apura un vaso de agua con hielo antes de bajar al sótano, donde tienen el obrador, para seguir dando forma a sus dulces caseros. Me invita a tomar algo y le dice unas palabras en ucraniano a Yuliia, que me regala una caja con diez macarons de colores hechos por ella. Son de pistacho y frambuesa, de coco, de plátano y caramelo... «Llevo diez años haciéndolos, aprendí con algunos de los mejores pasteleros de Ucrania, asistiendo a cursos y talleres», contesta por escrito en castellano usando el móvil.