En pleno casco antiguo de Badajoz se encuentra Dar Hayat, un restaurante de cocina marroquí dispuesto a romper prejuicios a través del estómago
25/09/2026 Actualizado a las 13:48h.
Un intenso olor a té recién hecho y a incienso invade estos días Badajoz. Al-Mossassa llena la ciudad de música árabe, puestos de artesanía y sabores que evocan otros lugares. Pero no hace falta esperar a esta tradicional celebración pacense para acercarse a la cultura marroquí sin salir de la ciudad.
En plena calle Virgen de la Soledad, en el corazón del casco antiguo, Hayat y su madre, Rachida, regentan Dar Hayat, un restaurante familiar que invita a viajar a Marruecos de un solo bocado. Aquí, el cuscús, los tajines y la pastela de pollo se cocinan a diario y descubren, a quien se atreve a cruzar sus puertas, recetas tradicionales elaboradas con mucho cariño. Y es que detrás de cada elaboración hay una historia de esfuerzo, raíces y ganas de compartir.
Rachida llegó a España hace 25 años desde Oujda, Marruecos. Lo hizo tras separarse de su marido, sin conocer nuestro idioma, y sabiendo que tendría que empezar de cero. Pero con un único propósito: ofrecer un futuro mejor a sus hijas. Hoy, junto a Hayat, nacida en Badajoz y estudiante de Periodismo, ha convertido aquel camino de sacrificios en un proyecto propio. Un pequeño rincón marroquí que, además de conquistar paladares, busca acercar culturas y romper prejuicios a través de algo tan sencillo como sentarse a la mesa.
«Mi madre es un ejemplo de esfuerzo y constancia, y juntas queremos romper prejuicios transmitiendo hospitalidad, cercanía y respeto», dice contundente Hayat, que reconoce que el comienzo no fue fácil: «Al principio había personas que no se animaban a entrar, incluso que al descubrir que era comida marroquí decidían marcharse. Sería injusto decir que nunca hemos vivido situaciones desagradables relacionadas con el racismo», reconoce hoy, orgullosa de todo lo que han construido pese a las piedras del camino.
Dar Hayat abrió sus puertas en Badajoz en diciembre de 2024 con la ilusión de acercar la gastronomía y la cultura marroquí a la ciudad. Un proyecto que une dos lugares muy presentes en la vida de sus protagonistas: Marruecos, donde están sus raíces, y Badajoz, donde han construido su hogar. «Yo nací en Badajoz y mi madre ha pasado muchos años de su vida aquí. Esta ciudad es parte de nuestra historia. Marruecos son nuestras raíces y Badajoz, donde hemos construido nuestra casa. Queríamos que nuestros vecinos descubrieran nuestra cultura de una manera cercana y auténtica», explica Hayat.
A pesar de que el camino no siempre ha sido fácil y de alguna que otra situación desagradable, Hayat y Rachida se quedan con todo el cariño que han recibido. «Las experiencias buenas han sido muchas más que las malas», cuenta Hayat. Poco a poco, el boca a boca ha ido haciendo su trabajo y cada vez son más las personas que se animan a cruzar la puerta, atraídas por las buenas referencias y la curiosidad por descubrir una gastronomía cargada de aromas y sabores potentes.
«La cocina marroquí es muy elaborada, está llena de especias, aromas y muchos sabores. Cada plato necesita su tiempo y tiene su historia», explica Hayat.
Su carta está en constante evolución, pero no faltan clásicos de su cultura como el hummus, los tajines o sus arroces. Por supuesto, no falta el té marroquí con hierbabuena, una de las bebidas tradicionales más representativas de Marruecos. «Mantenemos la esencia de las recetas y los sabores tradicionales», confiesa. Aquí no se adaptan los sabores al paladar español, no es lo que buscan. «Lo que queremos es que tengas la sensación de haber viajado a Marruecos sin salir de Badajoz».
Su producto llega de carnicerías halal de Badajoz y hasta de envíos de su propia familia de Marruecos. «Cuando vamos de vacaciones también aprovechamos para traer productos para el restaurante», señala Hayat.
Pastelas de pollo, galletas tradicionales y téHayat lo tiene claro, la pastela de pollo es uno de los platos favoritos de sus clientes. Es un plato tradicional marroquí que combina capas de masa crujiente con un relleno agridulce de pollo, cebolla, huevos y almendras. «Nosotros, sin duda, recomendaríamos probar el tajín de ternera con ciruelas y almendras y la pastela de pollo, son dos platos que permiten descubrir muy bien la combinación de sabores y aromas de nuestra gastronomía».
En cuanto a los postres, en su carta van cambiando. Suelen ofrecer dulces y galletas tradicionales que recuerdan a las que se preparan en celebraciones y fiestas en Marruecos. Pero el protagonista indiscutible es el té. «Lo preparamos con hierbabuena y lo servimos en teteras y vasos tradicionales, aquí no tomas simplemente un té, durante unos minutos vives una pequeña experiencia marroquí», explica.
De cara al futuro, Rachida y Hayat tienen claro que quieren seguir creciendo y acercando la cultura marroquí a los pacenses, esta vez a través del estómago. Pero su sueño va más allá de la cocina. Quieren que Dar Hayat sea una casa abierta a todos, un lugar donde cualquiera pueda sentirse a gusto, compartir una comida y descubrir algo nuevo. Y es que su nombre encierra precisamente esa idea: 'Dar' significa casa en árabe y 'Hayat', vida. Una 'casa de vida' en la que, entre aromas, platos tradicionales y conversaciones alrededor de un té, Badajoz también se sienta un poquito más cerca de Marruecos.