Renfe fija el 30 de junio como fecha definitiva para clausurar la instalación en medio de críticas por la pérdida de empleo y actividad ferroviaria
29/05/2026 a las 17:20h.
El futuro del Taller de Remolcado ya tiene fecha de cierre: Renfe clausurará definitivamente la dependencia mirandesa el próximo 30 de junio. Así concluyen meses de incertidumbre, movilizaciones y protestas en defensa de una instalación históricamente ligada a la identidad ferroviaria de Miranda de Ebro.
La decisión, trasladada esta semana al Comité General de Empresa, supone el desenlace de un conflicto que ha provocado una inmediata reacción sindical y política en la ciudad. Según han comunicado distintas organizaciones sindicales tras la reunión mantenida con la dirección de Renfe Ingeniería y Mantenimiento, la empresa justifica la medida por las «pérdidas económicas» acumuladas y por la nueva hoja de ruta derivada de la entrada del operador privado Medway en Renfe Mercancías.
Sin embargo, el sindicato SFF-CGT ha denunciado este viernes el «cierre definitivo» de una dependencia que considera víctima de la «privatización de Renfe Mercancías». A este respecto, la organización critica que la empresa plantee recolocar a las veintiuna personas trabajadoras de Renfe mientras deja «sin soluciones detalladas» a los empleados de las subcontratas afectadas.
El fin de la incertidumbreLa confirmación del cierre supone un punto de inflexión en un conflicto que durante meses ha movilizado a trabajadores, sindicatos y buena parte de la ciudad. Desde que a finales de octubre trascendiese la intención de clausurar el taller, las concentraciones, asambleas y manifestaciones se habían sucedido en Miranda bajo el lema de la defensa del ferrocarril público y del empleo industrial.
Ahora, la amenaza se convierte en una decisión formal. Y con ello aflora también una lectura más amplia sobre el progresivo retroceso ferroviario de la ciudad. Así lo expresaba el director del Museo del Ferrocarril III Generaciones de Ircio, Julio García Mendoza, quien definía el cierre como «otra dependencia ferroviaria histórica» sacrificada en nombre de la «eficiencia». A su juicio, Miranda pierde «una pieza más de una cultura ferroviaria construida durante generaciones».
En esa misma línea, Comisiones Obreras considera que la clausura responde no solo a criterios de rentabilidad, sino también a la «falta de apuesta» por Renfe Mercancías y por el transporte ferroviario de mercancías. El sindicato sostiene que «no se puede responsabilizar a una instalación de su falta de actividad» cuando, denuncian, durante años no se han impulsado inversiones ni políticas que garantizasen su competitividad. Además, la organización sindical critica la ausencia de negociación previa y advierte de que estudiará «cuantas acciones considere oportunas» junto a la plantilla afectada.
Una ciudad con identidad ferroviariaLa decisión también ha provocado una rápida reacción política en Miranda. El Partido Popular ha mostrado su «enfado y malestar» ante un cierre que interpreta como una muestra del «escaso interés» del Gobierno central por la ciudad. Los populares recuerdan que Miranda «no puede entenderse sin el ferrocarril» y lamentan que la reunión solicitada por la alcaldesa con responsables ministeriales haya sido aplazada en reiteradas ocasiones.
Izquierda Unida, por su parte, considera que el anuncio contradice las promesas realizadas meses atrás por el ministro de Transportes, Óscar Puente, y habla de un «golpe definitivo e inadmisible» para el sector ferroviario local. La formación sostiene que la decisión culmina «una estrategia» iniciada hace años con la liberalización de mercancías y denuncia un proceso de «desmantelamiento» del sistema ferroviario público.
Además, IU advierte de las consecuencias sobre las empresas auxiliares vinculadas al taller y cifra en alrededor de dieciséis los empleos de subcontratas que podrían verse afectados. La formación reclama la «paralización inmediata» del cierre y anuncia iniciativas en distintas instituciones para tratar de revertir la medida.
Mientras tanto, Miranda asume ya que el conflicto abierto hace meses entra en una nueva fase. El cierre definitivo de uno de sus últimos grandes talleres ferroviarios evidencia la fragilidad la de una ciudad que pierde peso dentro de un sector históricamente ligado a su identidad.