SAN DIEGO — Después de meses de cierres, ruido y maquinaria pesada, comerciantes de Hillcrest experaron sentirse aliviados al ver reabierta Fifth Avenue, una de las principales vías afectadas por un proyecto de drenaje que costó $7 millones
Durante casi seis meses, negocios a lo largo de la avenida operaron rodeados de cercas, equipo de construcción y restricciones de acceso que, según los propietarios, alejaron a los clientes y provocaron una fuerte caída en las ventas.
“Estaba mal, muy mal”, dijo JT Tabatabaei, propietario de el restuarante Hupangos. “Mató mi negocio. Como ni un cliente. Calle sucia, cerrada, el fence, muchas máquinas”.
La experiencia fue compartida por numerosos comerciantes de Hillcrest. Michelle Ward, propietaria de un negocio sobre Fifth Avenue, señaló que todos los establecimientos de la zona sufrieron las consecuencias de la obra.
“Definitivamente todos recibimos un gran golpe”, expresó.
Durante meses, la calle permaneció cubierta por maquinaria de construcción y vallas que bloqueaban la vista y el acceso a muchos locales. Ahora, la escena es muy distinta. La mayor parte de las cercas y equipos han sido retirados, permitiendo nuevamente el tránsito de peatones y vehículos.
Ward dijo que la reapertura representa un regreso a la normalidad.
“Se siente bien, se siente liberador”, dijo. “Es como volver a como éramos antes, ver gente en las calles y saber que podemos abrir las ventanas en un agradable día de verano”.
Sin embargo, para algunos comerciantes, el reto ahora es recuperar las pérdidas acumuladas durante las obras. JT asegura que perdió miles de dólares en ingresos mientras duraron los trabajos.
El proyecto de drenaje comenzó en 2025 y llevó a algunos negocios a presentar reclamaciones contra la ciudad debido al impacto económico que, aseguran, sufrieron durante las obras.
Aunque gran parte de la construcción ya terminó, la Ciudad de San Diego informó que algunas medidas menores de control de tráfico permanecerán en el área hasta la conclusión total del proyecto prevista para octubre.
Aun así, algunos propietarios creen que todavía existe la percepción entre los clientes de que la zona continúa cerrada.
“Piensan que todavía está cerrado”, comentó JT.
Con menos maquinaria y menos cercas obstruyendo el paso, los comerciantes esperan que los clientes regresen poco a poco y que la actividad económica vuelva a los niveles previos a la construcción.