Aunque las temperaturas hayan bajado, la humedad ambiental y otros factores pueden dificultar que los perros regulen su temperatura corporal
El golpe de calor suele asociarse a las olas de calor del verano, los paseos bajo el sol o los coches que acumulan altas temperaturas. Sin embargo, el riesgo no depende exclusivamente de lo que marque el termómetro. La humedad ambiental, la falta de ventilación y las características de cada peludo también influyen en su capacidad para eliminar el calor, por lo que conviene mantener ciertas precauciones incluso cuando el tiempo es más fresco.
El veterinario Pancho Cavero advierte en una publicación de Instagram de que un perro puede sufrir un golpe de calor aunque las temperaturas no sean especialmente elevadas. “La humedad puede ser más peligrosa”, señala el experto, que recuerda que este factor dificulta la regulación térmica y puede convertir una situación aparentemente inofensiva en una emergencia.
¿Por qué la humedad también puede provocar un golpe de calor?
A diferencia de los humanos, los perros no cuentan con un sistema de sudoración extendido por todo el cuerpo. Regulan su temperatura principalmente mediante el jadeo y, en menor medida, a través de las almohadillas de las patas. Cuando la humedad ambiental es elevada, la evaporación resulta menos eficaz y al organismo le cuesta más desprenderse del calor acumulado.
Desde AniCura España aseguran que también se incluye la humedad entre los factores que pueden favorecer un golpe de calor. A ello se suman los espacios cerrados o mal ventilados, la falta de agua y sombra y las superficies que retienen el calor, como el cemento.
Además, hay perros especialmente vulnerables. Los animales braquicéfalos, como los bulldogs y los carlinos, tienen más dificultades respiratorias por la forma de su hocico. También requieren especial atención los perros con sobrepeso, los de pelaje muy denso, los mayores y aquellos que padecen enfermedades cardiacas o respiratorias.
Jadeo excesivo, tambaleo y encías rojas: señales de alarmaCavero enumera varias señales que deben hacer sospechar de un golpe de calor: jadeo excesivo, babeo abundante, tambaleo, encías rojas o moradas y pérdida de coordinación. También pueden aparecer debilidad, respiración acelerada, dificultad para moverse, vómitos o alteraciones de la consciencia.

El veterinario Víctor Algra distingue entre el agotamiento por calor y el golpe de calor. El primero puede manifestarse con cansancio y jadeo intenso tras el ejercicio o la exposición al calor. Si la temperatura corporal sigue aumentando, la situación puede evolucionar a una urgencia que comprometa órganos vitales. Desde AniCura España advierten de que la temperatura puede alcanzar los 42 grados y provocar complicaciones graves.
Ante cualquier sospecha, no hay que esperar a que el perro empeore. Cavero recomienda trasladarlo a un lugar fresco, mojar con agua a temperatura ambiente zonas como la nuca, las axilas, las ingles y las almohadillas, y acudir inmediatamente al veterinario. No debe utilizarse agua helada ni retrasarse la atención profesional para intentar enfriarlo en casa.
Cómo prevenirlo durante los paseosLa prevención sigue siendo esencial aunque hayan bajado las temperaturas. Antes de salir, Cavero propone apoyar la mano en el asfalto durante cinco segundos: si no puedes mantenerla, es mejor evitar que tu perro camine sobre esa superficie. También conviene elegir las horas más frescas, buscar zonas de sombra y llevar agua para ofrecerle durante el paseo.
Si el animal se ha quedado dentro de un espacio cerrado y mal ventilado, hay que sacarlo cuanto antes a un lugar fresco. Nunca debe dejarse solo dentro de un coche, ni siquiera durante unos minutos.