Un equipo de enviados especiales a La Guaira (Venezuela), liderado por Pilar García de la Granja y compuesto por Álvaro García y Miguel Ángel Alfonsel, ha llegado a la zona cero del terremoto para dar voz a los héroes anónimos de la tragedia.
En medio del caos, una doctora ha levantado un centro de operaciones improvisado, conocido como 'el arpón', que se ha convertido en un imán para médicos y enfermeros voluntarios que llegan para ayudar a las víctimas.
Los sanitarios describen una rutina "bastante complicada, pero satisfactoria a la vez" desde su llegada.
Un grupo que aterrizó el jueves por la noche relata cómo estuvieron apoyando en Playa Grande tanto a la comunidad como a los afectados que salían de los escombros. Muchos de los rescatados, cuentan, "han perdido un poco lo que es la noción del tiempo" tras días atrapados.
El impacto en las familiasAunque los rescates de supervivientes son cada vez menos frecuentes, el verdadero impacto del seísmo se revela ahora en las familias afectadas. Un doctor que llegó ayer mismo al campamento lo confirma: "lo más impresionante fue al ver a las familias afectadas, porque ellos han perdido todo, perdieron casa, medicinas, etcétera". La magnitud de la tragedia es tal que "no hay cifras reales de los afectados", una cantidad que califica de "incontable".
Entre los voluntarios se encuentra Luis Rodríguez, un médico cirujano que se unió a las labores de ayuda tras pasar año y medio en la selva. "Vine para acá a colaborar con mi país", afirma. Su testimonio refleja el sentir general: "todos los que estamos acá lo estamos haciendo desde el corazón, desde lo más empático que nos caracteriza a nosotros, los venezolanos, con la mayor solidaridad, y dándolo todo por esas personas que aún esperemos estén con vida".
Necesidades urgentes y casos críticosCada día en 'el arpón' es un nuevo desafío. Los equipos médicos se enfrentan a "de todo", desde pacientes politraumatizados hasta personas que, días después del primer impacto, todavía necesitan suturas o consultas psicológicas. También atienden en primera instancia a las personas que son rescatadas con vida de entre los escombros.
La lista de necesidades es larga y cambia a diario. Se requieren con urgencia insumos médicos, pero también carpas, colchones y medicamentos específicos. El dinero recaudado se destina a cubrir las necesidades que "van surgiendo diario". Además, es fundamental equipar a los rescatistas y a las "familias afectadas que quedaron sin hogar", explican los sanitarios.
Los casos que atienden son un reflejo de la devastación. Han tratado a una mujer que sufrió preeclampsia tras una cesárea de emergencia durante el terremoto y a la que apenas pudieron estabilizar por falta de medicamentos.
También a una niña con diarrea y vómitos, y a abuelos que han sufrido infartos y crisis hipertensivas a raíz del temblor, a quienes han logrado atender gracias a la ayuda humanitaria tanto exterior como local.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.