La situación en La Guaira (Venezuela) es desoladora tras los devastadores terremotos que han asolado la región. La comunicadora de 'Mediodía COPE', Pilar García de la Granja, se ha desplazado a la zona cero para informar sobre un escenario que califica de “apocalíptico”. Uno de los aspectos más terribles del desastre es el olor que impregna el ambiente. “El olor es terrorífico, es insoportable, empieza a oler realmente a podrido”, ha relatado la comunicadora, mientras los equipos de emergencia trabajan intensamente para sacar los cuerpos “de la mejor forma posible, es decir, enteros”.
El olor es terrorífico, insoportable, empieza a oler realmente a podrido"

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Álvaro García
Pilar García de la Granja, desde La Guaira
El paisaje en La Guaira es una “fotografía apocalíptica”, con decenas de edificios caídos y destruidos. Mientras las personas “vagan por las calles a la espera de una ayuda”, la cifra de víctimas es una incógnita. Aunque el Gobierno venezolano no ha proporcionado cifras oficiales, Naciones Unidas estima que podría haber alrededor de 50.000 desaparecidos. Una incertidumbre que se suma a la angustia de una población que lo ha perdido todo, mientras, por ejemplo, los alumnos de la Universidad Central buscan a 300 compañeros desaparecidos.
La sonrisa de los niños entre la destrucciónEn medio del caos, la comunicadora ha sido testigo de escenas “tremendas”, como ver a niños vagar solos por las calles, una imagen que no veía “desde hace muchos años en Cuba”. En la zona operan la policía militar, el ejército y organizaciones como UNICEF, que realizan chequeos a los damnificados. Es en este contexto donde “se junta todo, la emotividad, la ayuda, la solidaridad, el cariño, con una imagen dantesca detrás de destrucción, de horror, y con un olor que no te imaginas lo que es. Se mastica el polvo y se huele a muerte”.
Las organizaciones humanitarias acogen a los niños que llegan, “a veces vienen con sus padres, otras veces solos”. Se trata de una mezcla de la desolación más absoluta con la esperanza. “A veces vienen solos, otras con sus padres, se junta una imagen dantesca con la solidaridad y el cariño”, explica García de la Granja. Pese a la tragedia, la comunicadora destaca que “siempre hay un niño y una sonrisa, y es a lo que hay que agarrarse”.
A veces vienen solos, otras con sus padres, se junta una imagen dantesca con la solidaridad y el cariño"

Álvaro García
Los niños atendidos por UNICEF en La Guaira
Prueba de ello son las conversaciones que ha mantenido con algunos de los pequeños. Ismakel Fernández, de 9 años, califica la experiencia del terremoto como “Horrible”. Por su parte Lian, de 7 años, se mostró curioso por el micrófono de la radio y, tras confirmar que las enfermeras y médicos se habían portado bien con él, se despidió para volver con su padre y su hermana pequeña.
Un camino lleno de obstáculosLlegar a La Guaira desde Caracas no ha sido una tarea sencilla para el equipo de enviados especiales de COPE. Durante el trayecto, el vehículo en el que viajaban Pilar García de la Granja, el redactor Álvaro García y el técnico de sonido Miguel Ángel Alfonsel fue interceptado en un control de la policía militar venezolana. Los agentes les impidieron continuar por la ruta prevista, en un recorrido marcado por controles, desvíos y restricciones.
En el primero de los cuatro controles que encontraron, los militares les exigieron información sobre su identidad y el motivo del viaje. “Nos hemos encontrado con hasta cuatro controles, nos han retenido y nos han exigido información”, confirmó la propia comunicadora. El acceso de periodistas a la zona está restringido, lo que ha obligado al equipo a extremar la prudencia, sobre todo cuando el gobierno venezolano está dando datos con cuentagotas.
Debido a la prohibición, el equipo se vio forzado a buscar una ruta alternativa. Finalmente, lograron avanzar presentándose como voluntarios, una estrategia que les permitió sortear las limitaciones impuestas a la prensa y acercarse a uno de los puntos más golpeados por la tragedia para contar de primera mano el impacto real de los seísmos.
La esperanza bajo los escombrosA pesar del panorama, una pequeña brizna de esperanza se mantiene. El ingeniero de estructuras Ronald Torres, en una conversación con Pilar García de la Granja, ha recordado su experiencia en otros seísmos como el de México. Ha explicado que existen casos de personas que han logrado sobrevivir hasta 10 días bajo los escombros, un dato que impulsa a los equipos de rescate a no rendirse en la búsqueda de supervivientes.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.