Más de una decena de audios entre uno de los muertos en Cerredo y su pareja revelan la situación que se vivía en el interior de la mina: «Estoy hasta los huevos. No me apetece ser portada del periódico. Y va a pasar algo grave»
24/03/2026 Actualizado a las 10:33h.
La situación en el interior de la mina de Cerredo ya daba pistas de que algo podía pasar. Lo sabían los trabajadores, que se quejaban a sus familias, y lo avisaron a los responsables. Pero no se tomaron medidas. «Estoy hasta los huevos. No están haciendo las cosas bien y va a haber una desgracia, ¿sabes?», con estas palabras -y muchas otras similares- uno de los mineros fallecidos se quejaba a su pareja de la situación que vivían a diaria dentro «del chamizo» de la mina de Cerredo, en el concejo de Degaña.
Un total de doce audios que la defensa de cuatro de los fallecidos ha presentado como prueba al Tribunal de Instancia de Cangas del Narcea, en la sección de Instrucción del caso. En las transcripciones de los mismos, el trabajador de la mina relata sus preocupaciones sobre la situación del lugar de trabajo.
Extracción de carbón en «un chamizo»Unos audios que no sólo reflejan el mal estado del interior de la mina, sino que dejan claro que se estaba extrayendo carbón. «Ya estoy hasta la picha, ya cargué diez camiones. Puta que les parió. Desde las 7:20 sin parar», relata el minero en una jornada de trabajo. Aunque poco después lamenta que «esta semana ya me meten para el furaco otra vez», en relación al interior de la explotación.
El lugar, en aquellos momentos, estaba «inundado y sale una chocolatada, su puta madre». En otro de los audios presentados remarca que «no es que la mina me moleste, me molesta donde estamos ahora que es un chamizo».
«No ven el peligro o se la pela»El minero insiste en varias ocasiones a su pareja que «nunca tuve tan pocas ganas de ir al trabajo como ahora mismo» y reconoce que aunque siempre «iba bien» en esos momentos «estoy hasta de mal humor sabiendo donde voy».
Una sensación de peligro que transmite en varias ocasiones al conocer el interior de la mina: «Estoy hasta los huevos. No me apetece ser portada del periódico. Y va a pasar algo grave». El hombre relataba en aquellos momentos sus impresiones y «lo que me jode es que parece que no ven el peligro, no sé. O que se la pela directamente, es lo que no entiendo».
El minero comparte con su pareja en estas conversaciones algunos otros gastos que han surgido y cómo necesita el dinero del empleo. «Dios, está eso que mete miedo», aseguró en otra de las conversaciones en la que explicaba que «hay que ir de atrás para adelante y vamos al revés y de adelante para atrás. Vamos al revés. Si se hunde la mina ¿para donde salimos?».
«Hay que ir de atrás para adelante y vamos al revés y de adelante para atrás. Vamos al revés. Si se hunde la mina ¿para donde salimos?»
En uno de los últimos audios presentados por la letrada Beatriz Llamas, representante de cuatro de los mineros fallecidos (David, Jorge, Rubén y Amadeo) el 31 de marzo en el accidente de Cerredo, el tono de la conversación cambió con un «vaya contento que estoy». Esto se produce porque el minero fue llamado a una reunión con el ingeniero que le decía que «me va a dejar fuera, que le hago mucho juego fuera, que trabajo bien». El ingeniero le preguntaba qué le parecía esa nueva decisión porque «nunca pones ni mala cara ni un mal gesto» y por quería consultar con él la decisión.
Ante este nuevo cambio, el minero mostró su agrado siempre que no le tocasen la nómina a lo que el ingeniero respondió: «Me dijo Jesús que dinero no te quitara nada!». A pesar de ello, el ingeniero le advirtió de que en alguna ocasión le podría tocar entrar «si pasa algo» o para ayudar.
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Los doce audios han sido presentados ya para que se tengan en cuenta y se lleve a cabo su reproducción desde el móvil de la pareja del fallecido, siendo una de las pruebas con las que la acusación pretende demostrar las condiciones del lugar de trabajo.