Gerardo Biain, mano derecha de Victorino Alonso, declara en la Junta que «todo el mundo sabía que en Cerredo» se extraía mineral y acusa a la empresa de Chus Mirantes «de engañar al Incar con los carbones que envió. No es que no salieran de esa mina, es que no los hay en toda España»
Chelo Tuya
30/01/2026 a las 08:26h.
«El mismo día que sacaban a los muertos de la mina, estaban sacando carbón». «Todo el mundo sabía que en Cerredo se estaba extrayendo carbón». «El carbón que sale de Cerredo no es grafitable. En absoluto». «El carbón que se envió al Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono» no es de Cerredo. Vamos, ese carbón que se envió no lo hay en toda España. Quizá lo haya en Kazajistán». «Llevo 42 años en el sector y ha sido, a raíz de esta comisión, la primera vez que he oído hablar de Proyecto de Investigación Complementaria (PIC)». «Es falso que una mina de montaña no necesite ventilación. Es obligatorio tener un ventilador».
Esas son algunas de las cuentas del rosario de titulares que ofreció Gerardo Biain durante su comparecencia en la Junta General del Principado para participar en la Comisión de Investigación del Caso Cerredo, del accidente mortal que se produjo el 31 de marzo de 2025 en la mina del mismo nombre. Una explosión de grisú que mató a cinco mineros y causó heridas a otros cuatro.
Mientras el responsable de la concesión, Jesús Rodríguez Morán, conocido como Chus Mirantes, optó por no declarar, quien fuera mano derecha de su máximo contrincante y competidor en el sector del carbón, Victorino Alonso, prefirió hacer lo contrario y no callarse nada.
A preguntas de los diputados Xabel Vegas, Gonzalo Centeno, Rafael Alonso, René Suárez y Adrián Pumares, portavoces cada uno de IU-Convocatoria por Asturias, Vox, PP, PSOE y Foro, Gerardo Biain, que acudió en calidad de ingeniero de la Gestoría Agrupación Inmbobiges y miembro de Promining, la empresa del Grupo Alonso que presentó una denuncia ante la Fiscalía por «situaciones irregulares en la mina Miura, en Tineo». De hecho, a preguntas de Vegas confirmó que «yo elaboré los escritos a la Fiscalía», mientras recordaba que conoce la mina «desde que nací», puesto que es natural de Cangas del Narcea y su vida profesional, como Ingeniero de Minas, se ha desarrollado en ese terreno. Siempre de la mano de Victorino Alonso.
Y bajo esa premisa, la de que trabaja para el competidor del último adjudicatario de la mina de Cerredo, con permiso, exclusivamente, para realizar labores de rehabilitación y recuperación de las instalaciones, quedó claro que sus opiniones sobre la gestión de la mina y lo ocurrido antes, durante y después del accidente tenían una óptica particular.
Apoyado en imágenes, explicó que «cualquiera que vea las fotos tiene claro que en esa mina se estaba sacando carbón». Una circunstancia que, dijo, «era conocida por todos. ¿Cómo no lo iban a saber en Cerredo, si es más grande la mina que el pueblo?». Un conocimiento que él extiende hasta los inspectores «no sé cómo no lo vieron», sobre todo porque, en algunas imágenes, «se ven claramente las mampostas del tajo».
Pero no solo se sacaba carbón, algo prohibido en España desde 2018, cuando la UE obligó al cierre de las explotaciones y su transformación en nichos de energía renovable o recuperación ambiental, «sino que se hacía peor que en cualquier chamizo. Cuando vi que metían el Pascuali (un tractor) en la mina para sacar carbón, me dije 'No serán tan bestias'. Pues lo hacían». Explicó que «es como si te metes en dirección contraria en una autopista, salvo que lo hagas por accidente, sabes que te vas a estrellar».
El proyecto «una entelequia»En el suma y sigue de errores, afirma que «es falso lo que se ha dicho de que en una mina de montaña no sea necesario tener ventilación. Es obligatoria en todos los casos, puesto que la natural no es suficiente, ni siquiera en una mina así». En esa línea aseguró que los propios trabajadores «habían dicho que se mareaban días antes del accidente». Uno que fue, aseguró tajante, «provocado por una explosión de grisú».
Solo a preguntas del diputado socialista René Suárez confirmó que muchas de sus afirmaciones se basan «en cosas que se decían en la zona» o, incluso, «en esta misma comisión. Fue un concejal el que dijo que estaban utilizando el Pascuali en la mina».
Una comisión que le ha servido, aseguró, para oír «por primera vez tras 42 años de experiencia» la palabra PCI, es decir, Proyecto de Investigación Complementaria, que es bajo lo que estaba trabajando Blue Solving, la empresa del entramado de Chus Mirante que se hizo con el proyecto de regeneración de la mina. Un proyecto que, afirmó, nació «de un fraude, porque el carbón que envío al Incar, que tienen un 3,22% de ceniza, para analizar no es de Cerredo. Es más, no es de ninguna mina de España. Lo será de alguna de Kazajistán».
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En su opinión, todo el PIC «es una entelequia» y apunta a que Tragsa, empresa pública, «pueda tener que devolver las ayudas, si se demuestra que en Cerredo se extraía carbón». Circunstancia que él no duda. «Sacaban carbón. Y todo el mundo lo sabía».
Como tampoco tiene dudas de la «poca formación» de Chus Mirantes. «Era una persona que compraba carbón. En su empresa solo había administrativos. No sé quién le asesoraría». Respecto a la relación entre Jesús Rodríguez Morán y Victorino Alonso, prefirió dejar la pelota en el tejado de su jefe: «Se lo preguntan a él». Está prevista su comparecencia el 30 de enero en la comisión de forma telemática.