La profundidad como «única salida» para salvar el futuro de la mina llevó a un grupo de asturianos y leoneses a permanecer 15 días bajo tierra
20/05/2026 Actualizado a las 09:11h.
A más de 300 metros de profundidad, sin apenas comunicación con el exterior y rodeados de humedad y oscuridad, cuatro mineros permanecieron encerrados durante quince días en la mina Maura. Entre ellos estaba Santiago, natural de Cerredo y vecino de Villablino desde hace casi seis años, quien resume aquella experiencia con una frase que lo explica todo: «Sabíamos cuándo entrábamos, pero no cuándo íbamos a salir».
El encierro no fue un gesto improvisado. Fue una medida desesperada ante una situación límite. Los trabajadores buscaban llamar la atención sobre el futuro de la explotación minera y exigir una solución que garantice la continuidad de la mina, el mantenimiento de los puestos de trabajo y el pago de las nóminas adeudadas.
«Llegamos al encierro porque no nos quedó otra opción. Avisamos antes de hacerlo y nadie nos hizo caso», explica Santiago. Durante aquellos quince días, la rutina se convirtió en supervivencia física y mental. «La mina tenía mucha agua, mucha humedad, no había un sitio seco donde estar. Fueron quince días de oscuridad, muy duros tanto mental como físicamente».
Una vida alejada de la oscuridadPero más allá de las condiciones extremas, lo más difícil fue dejar fuera la vida cotidiana y a las familias. «Paralizas tu vida sin saber cuánto tiempo va a durar. No tener contacto con los tuyos fue muy duro». Aun así, asegura que el compañerismo entre los cuatro mineros y el apoyo recibido desde el exterior fueron fundamentales para resistir. «Había momentos bajos, claro, pero nos apoyábamos unos a otros. Y cuando veías el cariño de la gente durante la marcha, eso te daba fuerzas para seguir».
«El problema no es el carbón, es la gestión empresarial»
Santiago
Minero leonés
El principal objetivo del encierro era evitar el cierre de la mina Maura. Los trabajadores defienden que la explotación es viable y rentable gracias a la calidad del carbón siderúrgico que alberga. «Es un carbón muy bueno, muy bajo en cenizas y muy demandado. La mina tiene futuro. El problema no es el carbón, es la gestión empresarial», sostiene.
Por ello, reclaman que la administración facilite la llegada de un nuevo empresario que garantice la continuidad de la actividad y preserve los empleos. «No pedimos nada imposible. Solo queremos que la mina siga funcionando y que los puestos de trabajo continúen».
El impacto del sector en la zonaSantiago insiste en que el impacto de la minería va mucho más allá de los empleos directos. «Para una gran ciudad, 50 puestos de trabajo quizá no sean nada, pero aquí lo son todo. Significa que no cierran colegios, farmacias, supermercados o bares. Detrás de esos 50 trabajadores hay cientos de familias».
«Nos hablaron de una transición justa, pero aquí no llegó ninguna industria«
Santiago
Minero leonés
En su opinión, las cuencas mineras han sufrido una «transición injusta» en la que nunca llegaron las alternativas prometidas. «Nos hablaron de una transición justa, pero aquí no llegó ninguna industria. La gente quiere quedarse, formar una familia y vivir aquí, pero sin trabajo es imposible».
El desgaste de la luchaPese al desgaste físico y emocional del encierro, Santiago asegura que volvería a luchar por lo mismo. «Nosotros hicimos lo que teníamos que hacer. Ahora les toca mover ficha a las administraciones». Mientras esperan decisiones políticas y judiciales que determinen el futuro de la mina, los trabajadores mantienen la esperanza de que el sacrificio de aquellos quince días bajo tierra no haya sido en vano.
Porque, como resume el propio Santiago, «de nada sirve que nos paguen lo que nos deben si luego cierran la mina y tenemos que marcharnos de nuestra tierra». Una tierra marcada por el abandono de las administraciones y por la dejadez de la lucha de un sector que ha marcado el valle. «Las explotaciones aquí son más que rentables», indica. Una rentabilidad que no solo proviene de la calidad del carbón sino también de las ganas que tiene su gente por luchar por lo que siempre han conocido.