Practicar pilates en el suelo puede parecer una versión más suave del método clásico, pero para la entrenadora Kathi Rüd, fundadora y CEO de Casa Kavi, ocurre justo lo contrario. Sostiene que, al trabajar sin máquinas, “el cuerpo se convierte en su propio estudio”, porque cada movimiento exige conciencia, precisión y una activación muscular profunda que mejora la movilidad y favorece la longevidad física.