Los octavos de final del Mundial propiciaron un duelo fratricida con acento txuri urdin que terminó decantándose del lado español en el último suspiro. La selección española logró el billete a la siguiente ronda tras imponerse a Portugal en un choque de máxima tensión que sirvió para dilucidar cuál de los dos últimos representantes de la Real Sociedad seguía adelante en la cita mundialista. El desenlace, con suspense hasta el final, acabó con un gol agónico en el tiempo de descuento que decantó la balanza, dejando sensaciones completamente opuestas para los futbolistas vinculados al conjunto donostiarra.
Los octavos de final del Mundial propiciaron un duelo fratricida con acento txuri urdin que terminó decantándose del lado español en el último suspiro. La selección española logró el billete a la siguiente ronda tras imponerse a Portugal en un choque de máxima tensión que sirvió para dilucidar cuál de los dos últimos representantes de la Real Sociedad seguía adelante en la cita mundialista. El desenlace, con suspense hasta el final, acabó con un gol agónico en el tiempo de descuento que decantó la balanza, dejando sensaciones completamente opuestas para los futbolistas vinculados al conjunto donostiarra.
Oyarzbal ante PortugalJEFFREY MCWHORTER / EFECon este resultado, Mikel Oyarzabal -que tuvo una ocasión clarísima- se erige como el único futbolista de la Real Sociedad que sobrevive en el torneo y que tendrá presencia en los exigentes cuartos de final. El capitán realista representará en solitario el orgullo de Zubieta tras un partido en el que el héroe inesperado de España fue, precisamente, un viejo conocido de la parroquia guipuzcoana.
Mikel Merino, que arrancó el choque desde el banquillo, saltó al césped en la segunda mitad y tiró de casta para cazar un balón en el área en el 92', firmando el gol de la victoria y demostrando su indiscutible idilio con los momentos de máxima presión.
Merino marca el gol de la victoria Julio Cortez / Ap-LaPresseLa otra cara de la moneda la protagonizó Gonçalo Guedes, quien se despide del Mundial de la forma más dolorosa y cruel posible para un futbolista profesional. A pesar de haber completado una notable temporada bajo las órdenes de la Real Sociedad, rendimiento que le permitió recuperar su vitola de internacional y subirse al avión de la selección lusa, el extremo dice adiós al campeonato sin haber disputado ni un solo minuto.
Portugal firmó un torneo gris y carente de ideas, pero ni siquiera esa falta de chispa ofensiva empujó a su seleccionador a darle una oportunidad a un Guedes que regresa a Donostia inédito y con el amargo sabor de la eliminación