El experto relaciona la preferencia por las almohadas con una respuesta cerebral favorable ante los aromas familiares, aunque todavía existen dudas sobre su significado emocional
El hocico apoyado en un cojín suele ser la primera pista: el perro ya se ha instalado en el sofá y parece tener pocas ganas de moverse. Algunos también se estiran sobre la cama hasta ocupar buena parte del colchón. Buscan una superficie cómoda, cambian de postura y acaban eligiendo el sitio que les resulta más agradable. Para quien llega después, encontrar un hueco donde sentarse o acostarse puede resultar bastante complicado.
Aroma personalLa almohada conserva una señal que atrae al animalEl veterinario Juan Manuel Liquindoli ha explicado en Instagram por qué algunos perros prefieren dormir precisamente sobre la almohada de sus dueños. La comodidad puede influir, pero hay una característica que distingue esa parte de la cama: conserva el olor de la persona que la utiliza.
El especialista plantea que ese olor puede resultar especialmente agradable para el animal, incluso cuando su dueño está ausente. Por eso, que el perro elija la almohada no demuestra se crea “el rey de la casa”. La explicación que ofrece Liquindoli se centra en la capacidad del perro para reconocer olores familiares y en la respuesta que estos provocan en su cerebro.

La investigación mencionada por Liquindoli encontró una respuesta especialmente intensa ante el olor de una persona conocida. Todos los olores examinados activaron regiones cerebrales dedicadas al procesamiento olfativo, es decir, a recibir e interpretar la información que llega por la nariz.
Sin embargo, el olor del humano familiar produjo la mayor activación del núcleo caudado, una estructura cerebral relacionada con las recompensas y las expectativas positivas. El perro reconocía ese olor y mostraba una respuesta cerebral favorable aunque la persona no estuviera presente.
Interpretación emocionalEl afecto podría influir en la preferencia por dormir cercaPara comprobarlo, los investigadores observaron la actividad cerebral de varios perros mediante resonancia magnética, una técnica que permite obtener imágenes del interior del cuerpo y estudiar qué zonas del cerebro responden durante una prueba.
Les presentaron cinco olores: el propio, el de otro perro conocido, el de un perro desconocido, el de una persona desconocida y el de una persona familiar. Esa comparación permitió distinguir la respuesta ante olores conocidos de la provocada específicamente por alguien cercano. “Esa persona ni siquiera estaba allí, pero el perro reconocía su olor y mostraba esa respuesta cerebral positiva en su ausencia”, dijo.

Liquindoli advierte de que los resultados no permiten afirmar con certeza que el perro duerma sobre la almohada porque quiera a su dueño, aunque considera posible esa interpretación. Aun así, considera que “tu olor puede tener para él un valor muy especial y quizás esa almohada que insiste en robarte tenga algo que tú no puedes percibir”
Censo nacionalEspaña registra más de quince millones de mascotasLa convivencia con animales de compañía alcanza una dimensión considerable en España. Según el primer estudio oficial del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, el país cuenta con 15.171.569 mascotas.
De ellas, 7.562.893 son perros, aproximadamente el 49,8%, mientras que los 5.619.967 gatos representan cerca del 37%. Otros animales, como conejos, aves y reptiles, suman 1.988.708, alrededor del 13%.
La población total ha crecido un 14% en cinco años y prácticamente duplica el número de menores de hasta 17 años. Andalucía supera los 3,3 millones de animales, seguida de Catalunya, con cerca de dos millones; Madrid, con 1,9 millones, y la Comunitat Valenciana, con 1,5 millones.