El cocinero comparte una receta tradicional con una salsa elaborada a base de almendras tostadas, pan, vino blanco y caldo de pollo
Hay platos que se recuerdan tanto por su ingrediente principal como por aquello que los acompaña. En el caso de las albóndigas en salsa de almendras, todo gira alrededor de una preparación cremosa que concentra buena parte del sabor. El chef Iván de la Torre reivindica esta receta andaluza y la presenta como “el tesoro escondido de Andalucía”, con una recomendación clara, tener pan a mano para aprovechar la salsa.
Para empezar, hay que preparar la mezcla de carne. Se necesitan 500 gramos de carne picada de ternera y cerdo, un diente de ajo, perejil picado y un huevo. Una vez mezclados, se forman pequeñas bolas que se pasan por harina y se fríen hasta que estén doradas por fuera. Después, se reservan para incorporarlas más adelante a la salsa.
El sabor de la receta está en la salsa: almendras y pan tostados se trituran con un sofrito de ajo y cebolla, vino blanco y caldo de polloLa parte más característica de la receta llega con las almendras. El chef las tuesta en una sartén para potenciar su sabor y dora una rebanada de pan de molde. Ambos ingredientes serán importantes para dar personalidad y consistencia a la salsa, que se prepara por separado antes de volver a juntarlo todo.

Por otro lado, en otra sartén, se sofríen un diente de ajo y una cebolla hasta que empiecen a tomar color. Entonces se añade un vaso de vino blanco y dos vasos de caldo de pollo. Esta mezcla sirve de base para incorporar las almendras y el pan tostado, que deben empaparse bien antes de pasar al siguiente paso.
Las albóndigas se doran primero y después terminan de cocinarse dentro de la salsa para quedar impregnadas de todo su saborUna vez que el pan y las almendras se hayan integrado con el líquido, se tritura la preparación hasta que quede homogénea. La idea es conseguir una salsa fina, sin trozos grandes, capaz de cubrir las albóndigas y acompañarlas en cada bocado. Las almendras aportan sabor y cuerpo, mientras que el pan ayuda a hacer la mezcla más espesa.
Una vez tengamos la salsa lista, se vuelve a poner al fuego y se incorporan las albóndigas que se habían reservado. Se deja cocinar todo junto unos minutos, el tiempo necesario para que la carne termine de hacerse y los sabores se mezclen. Este paso también permite que las albóndigas absorban parte del gusto de la salsa.
Y para terminar, el acabado no tiene demasiadas complicaciones. Se sirven las albóndigas, se cubren con una cantidad generosa de salsa y se añade un poco de perejil picado. El resultado es un plato de cocina casera en el que el acompañamiento tiene tanto protagonismo como la carne.
Aunque el resultado puede parecer propio de una elaboración laboriosa, los ingredientes son habituales en muchas cocinas. La clave está en respetar cada paso. Es decir, dorar las albóndigas, tostar las almendras y el pan, preparar el sofrito y triturar bien la salsa antes de terminar la cocción conjunta.
Esta combinación convierte una receta de carne bastante habitual en un plato con un sabor diferente. Además, permite organizar la preparación por fases y reservar las albóndigas mientras se trabaja en la salsa, sin necesidad de utilizar técnicas especialmente complicadas.