Madrid también se construye con los lugares que ya no existen. Con barras apagadas y madrugadas que sobreviven en la memoria de quienes las vivieron. El Palentino, Rock-Ola, La Mandrágora, Lady Pepa y Joy Eslava forman parte de esa ciudad invisible que desaparece del mapa, pero no del recuerdo. A ellos regresa Jorge Arévalo en Quédate en Madrid, la exposición permanente concebida para Letoh Gran Vía. Cinco ilustraciones inéditas recuperan otros tantos nombres esenciales de la cultura popular madrileña y los convierten en imágenes donde conviven la nostalgia, la arquitectura y el pulso de una capital siempre dispuesta a transformarse.Seguir leyendo....
Madrid también se construye con los lugares que ya no existen. Con barras apagadas y madrugadas que sobreviven en la memoria de quienes las vivieron. El Palentino, Rock-Ola, La Mandrágora, Lady Pepa y Joy Eslava forman parte de esa ciudad invisible que desaparece del mapa, pero no del recuerdo. A ellos regresa Jorge Arévalo en Quédate en Madrid, la exposición permanente concebida para Letoh Gran Vía. Cinco ilustraciones inéditas recuperan otros tantos nombres esenciales de la cultura popular madrileña y los convierten en imágenes donde conviven la nostalgia, la arquitectura y el pulso de una capital siempre dispuesta a transformarse.
Arévalo no dibuja únicamente locales. Inmortaliza conversaciones, canciones, noches interminables y formas de habitar la ciudad. Sus obras rescatan la atmósfera de una época sin quedar atrapadas en ella y proponen una mirada contemporánea sobre aquello que Madrid ha perdido, pero todavía reconoce como propio. La selección recorre distintas maneras de entender la capital. El Palentino, abierto durante más de siete décadas en Malasaña, fue refugio de vecinos, estudiantes, periodistas y artistas. Rock-Ola concentró la libertad creativa de los años 80 y se convirtió en uno de los grandes epicentros de la Movida. La Mandrágora quedó unida a la canción de autor y a una generación de músicos que hicieron de aquel café un escenario irrepetible.

Jorge Arévalo, junto a las obras que ha preparado para el proyecto de Letoh. / CEDIDA
Lady Pepa, por su parte, representó otra cara de la noche madrileña: tardía, irreverente y algo clandestina. Y Joy Eslava atravesó décadas de conciertos y fiestas hasta consolidarse como uno de los grandes nombres del ocio de la ciudad. Cinco espacios distintos, pero unidos por su capacidad para convertirse en algo más que una dirección: en símbolos compartidos. El proyecto, por tanto, no busca reconstruir el pasado de forma literal. El lenguaje visual de Arévalo, basado en la síntesis de las formas, el color y una mirada muy ligada a la cultura urbana, transforma cada local en una escena cargada de identidad. Las fachadas dejan de ser simples arquitecturas para convertirse en puertas hacia una memoria colectiva.
La exposición se integra de manera permanente en la vida del hotel. No está pensada como una intervención temporal ni como una muestra aislada, sino como una presencia cotidiana para huéspedes, vecinos y visitantes. La intención es que cada obra funcione como una invitación a mirar Madrid desde otro lugar: desde los mitos y las historias que siguen adheridas a sus calles. Quédate en Madrid inaugura, además, Collection of moments, la nueva iniciativa cultural de Letoh, la marca boutique lifestyle de Room00. El programa nace con vocación de continuidad y llegará a los establecimientos de San Sebastián, Bilbao y Sevilla con nuevas colaboraciones desarrolladas junto a artistas locales.
Objetivo: 'staycation'Cada exposición estará vinculada a la ciudad en la que nace. Lugares, recuerdos, símbolos y escenas servirán para construir una colección capaz de explicar no solo cómo se visita un destino, sino también cómo se vive. El objetivo es convertir cada hotel en un punto de contacto con la identidad del entorno. La elección de Jorge Arévalo para abrir el proyecto resulta especialmente significativa. Ilustrador y director de arte, ha colaborado con publicaciones como The New Yorker, Vanity Fair, Vogue, Harper’s Bazaar, Esquire y Rolling Stone. Su trayectoria combina diseño editorial, arquitectura, memoria y cultura visual, con un estilo fácilmente reconocible por su capacidad para condensar una historia en pocos trazos.

Obra dedicada al mítico bar Palentino, situado en la calle del Pez de Madrid. / CEDIDA
La muestra llega en un momento en el que el crecimiento del turismo ha reabierto el debate sobre la relación entre los hoteles y las ciudades que los acogen. Frente al alojamiento entendido como una burbuja desconectada de su contexto, Letoh propone un modelo que busca participar de la vida urbana y preservar aquello que define a cada destino. Esa filosofía conecta con la idea de staycation: redescubrir la propia ciudad, recorrerla con otros ojos y volver a sus barrios, su patrimonio y sus relatos. La hospitalidad deja así de limitarse al descanso y la gastronomía, extendiéndose a la creación de vínculos con las personas.