Mis amigos madridistas están más exultantes por el fichaje de Marc Cucurella que por los de Konaté, Dumfries y, Dios les perdone, Bernardo Silva. Están a una mano no pitada dentro del área contra Arabia Saudí de lanzarse a las calles con una peluca de rizos, a beber Estrella y comer paella (bueno, eso ya lo hacen con frecuencia sin peluca). Con su fichaje matan tres pájaros de un tiro: ya tienen motivos para animar a España en el Mundial, se relamen pensando que le ponen el dedo en el ojo al barcelonismo, y están convencidos de que han contratado a precio de Álvaro Carreras al nuevo Roberto Carlos (que Dios les guarde la vista y el juicio futbolístico).Leer la noticia completa
Классификация: Спорт
Тональность 0
Информативность 0
www.sport.es