Bajas en calorías, ricas en fibra y con un alto contenido en proteína vegetal, además de hierro, potasio y vitamina B. Las habas frescas (también se consumen secas, pero en menor medida) son un potente chute nutricional, que ha caído en el olvido en los últimos años. "Cuando hace unas décadas llegaron los congelados, las habas, como los guisantes, dejaron de cultivarse en Catalunya y estuvieron a punto de desaparecer en muchos lugares, porque era imposible competir con aquellos productos que ya llegaban limpios, envasados y listos para el consumo", explica Josep Panyella, agricultor y presidente de la Agropecuària de Gavà (Baix Llobregat). Hoy, gracias a la voluntad de un puñado de pequeños restaurantes locales, "y a que la gente va tomando cada vez más consciencia sobre el producto de proximidad", han vuelto a recuperar mercado, indica Panyella. Seguir leyendo....
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