Algunos alimentos habituales en la cocina pueden resultar tóxicos para los gatos, por lo que conocer los riesgos y actuar rápidamente ante una posible ingesta puede ser determinante para proteger su salud
Los gatos pueden sentir curiosidad por los alimentos que sus tutores preparan o dejan sobre la mesa, pero no todo lo que comemos es seguro para ellos. Algunos productos aparentemente inofensivos pueden desencadenar intoxicaciones y, en determinados casos, provocar daños graves en órganos como los riñones o alterar el funcionamiento del sistema nervioso.
La veterinaria Karla Gastélum advierte en una publicación de Instagram sobre cinco alimentos que conviene mantener lejos de los felinos: cebolla y ajo, chocolate y café, uvas y pasas, alcohol y masa cruda con levadura. Aunque sus efectos son diferentes, todos justifican extremar las precauciones y consultar con un profesional si el animal los ingiere.
Uvas, chocolate y cebolla: alimentos que debes mantener lejos de tu gato
Las uvas y las pasas merecen especial atención. Su relación con el daño renal está mejor documentada en perros, mientras que la evidencia específica en gatos es mucho más limitada. Aun así, AniCura España incluye ambos alimentos entre los que deben evitar los peludos. Por eso, si un gato come uvas, no conviene esperar a que muestre síntomas para pedir orientación veterinaria.
La cebolla y el ajo también pueden resultar peligrosos, tanto crudos como cocinados, en polvo o incorporados a un caldo. Según explica Gastélum, sus compuestos pueden dañar los glóbulos rojos y provocar anemia. El problema es que los signos no siempre aparecen inmediatamente: la debilidad, la pérdida de apetito o la palidez de las encías pueden manifestarse después de la ingesta.
El chocolate y el café contienen sustancias estimulantes que pueden afectar al corazón y al sistema nervioso. Entre los posibles signos de intoxicación están los vómitos, la inquietud, la aceleración del ritmo cardiaco y los temblores. En los casos más graves pueden aparecer convulsiones. El riesgo depende de factores como la cantidad ingerida y el tipo de producto, por lo que no debe darse por hecho que una pequeña porción sea inofensiva.
Alcohol y masa cruda: otros peligros que pueden estar en casaEl alcohol también supone un riesgo para los gatos. Puede absorberse rápidamente y causar vómitos, descoordinación, alteraciones del sistema nervioso y dificultades respiratorias. La exposición no tiene por qué proceder de una bebida: también puede producirse al ingerir alimentos que contienen alcohol.

Algo parecido ocurre con la masa cruda de pan o pizza elaborada con levadura. Mientras fermenta, puede expandirse dentro del estómago y producir alcohol, lo que implica un doble peligro: la distensión abdominal y la intoxicación etílica. Por eso, conviene mantener las masas sin hornear fuera del alcance del animal.
La toxicóloga veterinaria Renee Schmid, del Centro de Ayuda para Envenenamiento de Mascotas, también ha advertido sobre los riesgos de distintas sustancias y alimentos presentes en el entorno doméstico. La prevención no se limita a guardar la comida: productos de limpieza, restos en descomposición y otras sustancias accesibles pueden provocar intoxicaciones si el peludo entra en contacto con ellas.
Qué hacer si tu gato come un alimento tóxicoAnte una posible ingesta, Gastélum recomienda contactar con el veterinario sin esperar a que aparezcan síntomas. Es importante explicar qué ha comido el gato, qué cantidad aproximada y cuánto tiempo ha pasado desde entonces. Esa información ayudará al profesional a valorar la urgencia y decidir cómo actuar.
No intentes provocar el vómito ni administrar remedios caseros o medicamentos por tu cuenta. Tampoco conviene confiarse porque el gato parezca encontrarse bien: algunos efectos pueden tardar en manifestarse. Desde AniCura recuerdan que la alimentación debe adaptarse a las necesidades de cada animal y que las dudas sobre qué puede comer deben consultarse con el equipo veterinario.