El kéfir natural, el atún al natural o la levadura de cerveza pueden convertirse en pequeños extras para tu felino, aunque nunca deben sustituir una alimentación completa y adaptada a sus necesidades
Quien convive con un gato sabe que, a veces, basta con abrir un envase en la cocina para despertar su curiosidad. Sin embargo, que un alimento llame su atención no significa que sea adecuado para él. Antes de compartir algo de nuestra compra con un felino, es importante distinguir entre lo que puede comer ocasionalmente y lo que necesita para mantenerse sano.
Los gatos son carnívoros estrictos y su dieta les debería proporcionar los nutrientes que necesitan, en las cantidades adecuadas. Por eso, la base de su alimentación debe ser un alimento completo formulado para gatos, adaptado a su edad y situación. A veces podemos ofrecerle algún capricho, pero estos no deben desplazar su comida habitual ni convertirse en una parte excesiva de la dieta.
¿Por qué la comida húmeda también importa?
La alimentación felina no consiste únicamente en elegir ingredientes de calidad. La hidratación también desempeña un papel importante, y la comida húmeda puede contribuir a la ingesta diaria de agua gracias a su elevado contenido de humedad. Es una opción que puede combinarse con el alimento seco, siempre que el conjunto de la dieta cubra las necesidades del animal.
Esto no significa que cualquier producto húmedo sea apropiado como comida principal. Por ejemplo, una conserva de pescado para consumo humano no tiene la composición nutricional necesaria para sustituir a un alimento completo para gatos. Lo mismo sucede con otros productos que pueden aportar nutrientes concretos, pero no todos los que necesita el organismo felino.
Precisamente sobre esos pequeños extras hablan Lorena y Lucía, profesionales de la Clínica Veterinaria Lobo-Scott, en un vídeo publicado en Instagram. Ambas proponen cinco productos que pueden encontrarse fácilmente en tu supermercado habitual, aunque insisten en que deben entenderse como complementos y no como la base de la alimentación.
Los cinco productos que puedes ofrecerle de forma ocasionalEl primero es el kéfir natural. Lorena y Lucía señalan que una pequeña cantidad puede aportar microorganismos asociados a la fermentación. Aunque durante este proceso disminuye la lactosa presente en la leche, eso no garantiza que todos los gatos toleren bien el producto. Si se ofrece, debe ser natural, sin azúcar ni sabores añadidos, y en una cantidad mínima para comprobar su tolerancia.

El segundo es el atún al natural, sin aceite añadido y bien escurrido. Su olor intenso suele atraer a los gatos y aporta proteínas y ácidos grasos omega-3, que contribuyen al mantenimiento de la piel y el pelaje. Desde Hill's Pet Nutrition nos recuerdan que debe darse con moderación y de forma ocasional, ya que algunas conservas contienen sal y el pescado puede acumular metales pesados. No debe sustituir su comida habitual.
La tercera opción es la malta específica para gatos, que puede ayudar a facilitar el tránsito del pelo ingerido durante el acicalamiento. En cuarto lugar está la hierba apta para gatos, que puede favorecer el comportamiento natural de mordisquear vegetación y contribuir al tránsito digestivo. Ninguna de las dos sustituye una revisión veterinaria si el animal presenta vómitos repetidos u otras molestias.
La quinta propuesta es la levadura de cerveza en escamas. Puede aportar vitaminas del grupo B y otros nutrientes, y su sabor resulta atractivo para algunos felinos. Aun así, no es imprescindible para todos los gatos ni debe añadirse sin control: las cantidades excesivas pueden causar gases o molestias digestivas. Conviene elegir un producto adecuado para animales y consultar con el veterinario si el gato tiene alguna enfermedad o sigue un tratamiento.
La clave está en ofrecer cantidades pequeñas, introducir cada novedad por separado y retirar el alimento si aparecen vómitos, diarrea o cualquier reacción inesperada. Ante la duda, el veterinario puede indicar qué opciones son apropiadas para cada animal.