Los sistemas tradicionales, diseñados principalmente para medicamentos, presentan dificultades al valorar herramientas digitales
La Fundación Progreso y Salud forma parte del proyecto europeo que lanza la iniciativa
El ámbito de la evaluación de tecnologías sanitarias ha sido un campo esencial para decidir qué innovaciones se incorporan al arsenal de nuestros sistemas sanitarios. Los métodos diseñados para ello se han orientado a la innovación terapéutica y a tratamientos de alta complejidad. La evaluación de las tecnologías sanitarias digitales, especialmente aquellas que incorporan inteligencia artificial, debería dejar de basarse en análisis puntuales y pasar a un modelo continuo que tenga en cuenta su evolución desde las primeras fases de desarrollo hasta su utilización en la práctica clínica. Esta es la principal propuesta de un trabajo internacional publicado en International Journal of Technology Assessment in Health Care en el que participa la Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud.
El artículo plantea un nuevo marco denominado Life-Cycle-Based Evaluation (LCBE), desarrollado en el marco del proyecto europeo ASSESS-DHT. Sus autores advierten de que los modelos tradicionales de evaluación de tecnologías sanitarias (HTA), diseñados fundamentalmente para medicamentos, presentan dificultades para valorar herramientas digitales que pueden modificarse de forma continua mediante actualizaciones de software o algoritmos de inteligencia artificial.
El modelo propone estructurar la evaluación en cinco etapas: preclínica, experimental o en modo sombra, clínica inicial, comparativa y vigilancia. En cada fase se determinarían las evidencias necesarias en función del tipo de tecnología y de su nivel de riesgo, permitiendo una evaluación progresiva y adaptada a su grado de desarrollo.
La propuesta incorpora además distintos factores que pueden modificar las exigencias de evaluación, como el uso de inteligencia artificial, el grado de autonomía, la telemedicina, la interoperabilidad con otros sistemas digitales y los factores humanos. También distingue seis finalidades médicas: prevención, monitorización, pronóstico, diagnóstico, tratamiento y alivio de la discapacidad.
Entre los autores figura Miguel Ángel Armengol de la Hoz, del Data Science Lab de la Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud, junto a investigadores de la Universidad de Oxford, la Université Libre de Bruxelles y la Technische Universität Dresden. El marco ha sido sometido a un proceso de consenso Delphi con expertos de evaluación de tecnologías sanitarias, práctica clínica, academia, industria, regulación y organizaciones de pacientes, completado en abril de 2026.
Los investigadores consideran que una evaluación única resulta insuficiente para unas tecnologías que pueden cambiar después de su entrada en el mercado. El objetivo del LCBE es facilitar una generación de evidencia más temprana, proporcional y continua, coordinando el trabajo de desarrolladores, reguladores, organismos de evaluación y financiadores, sin renunciar a los requisitos de seguridad del paciente. El marco se encuentra actualmente en fase de evaluación mediante estudios piloto.
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