En su último álbum, Nacho Vegas refinó su noción de canción protesta, invocando las raíces y la familia, poniéndose líricamente un poco punk y simpatizando con toda cuanta causa revolucionaria, como es su costumbre, en un repertorio inspirado, que es lo que más importa. El apoyo a su figura no afloja, como vimos este viernes en la Mercè, en un concierto (como todos, de entrada libre) que ocupó las 2.300 localidades disponibles del Teatre Grec y dejó gente en la calle.Seguir leyendo....
En su último álbum, Nacho Vegas refinó su noción de canción protesta, invocando las raíces y la familia, poniéndose líricamente un poco punk y simpatizando con toda cuanta causa revolucionaria, como es su costumbre, en un repertorio inspirado, que es lo que más importa. El apoyo a su figura no afloja, como vimos este viernes en la Mercè, en un concierto (como todos, de entrada libre) que ocupó las 2.300 localidades disponibles del Teatre Grec y dejó gente en la calle.
Lo suyo tiene poso, y catálogo, y altas fuentes inspiradoras (Dylan, Cohen) que le han ayudado a sobrellevar sus penas mundanas: “Quizá cualquier placer será un alivio”, cantó, citando a William S. Burroughs, en la canción de apertura, ‘Alivio’, una de las nuevas, arropado por su muy rodada banda. El material fresco pesó en la primera parte y trajo roces con el folklore asturiano en ‘Fíu’, homenaje a su madre, que le enseñó que “sin justicia, ‘libertad’ no es cosa cierta” (y “por eso en esta familia somos de izquierdas", añadió el estribillo, levantando amagos de aplausos).

Fiestas de la Mercè. Concierto de Nacho Vegas en el Teatre Grec. . Barcelona, 25 de septiembre de 2026. / Ferran Nadeu
En ese punto, el foso del Grec ya se había llenado de público que saltó a ocuparlo (como el año pasado con Maria Arnal), acentuando el calor popular. Ya muy suelto, Vegas pidió “un momento para cagarnos en Dios”, elevado acto que no es sino el ‘leitmotiv’ de ‘Deslenguarte’, tema que en el disco compartió con Albert Pla, quién si no. Mucho más sutil fue ‘Los asombros’, confesión de que el paso de los años no tiene por qué laminar nuestra capacidad de admirarnos.
Con su porte de ‘crooner’ trajeado, reforzando ciertas estrofas alzando el brazo izquierdo, Vegas pudo sentirse muy arropado por el público (al que se dirigió en su voluntarioso catalán de Xixón), en una situación que cobró formas de comunión familiar. Pisó ya terreno seguro con ‘Cómo hacer crac’, una imponente toma de ‘La gran broma final’ y, encarando el tramo final, ‘El hombre que casi conoció a Michi Panero’, con su ‘crescendo’ y sus declamaciones con vestigios de Nick Cave.
Noticias relacionadas

Fiestas de la Mercè. Concierto de Nacho Vegas en el Teatre Grec. / Ferran Nadeu
Remató con la imperial ‘La pena o la nada’ (de aquel disco con Bunbury), peleándose con las ondas eléctricas del ‘theremin’ y golpeando el tambor en plena catarsis colectiva. Pero, antes, se dirigió a la actualidad de estos días, a “lo de Maricarmen en Madrid” y a “la mujer de L’Hospitalet, que no se suicidó, fue asesinada por el capitalismo”. Qué menos, tratándose de un concierto de Nacho Vegas.
Suscríbete para seguir leyendo