En los mercados municipales de la provincia de Barcelona ya no sólo se vende pescado, fruta o embutido. Hoy las paradas se convierten en platós de TikTok e Instagram, se graban vídeos verticales y se explican productos a cámara con la aspiración de conectar digitalmente con un cliente que, cada vez más, descubre negocios deslizando vídeos en una pantalla de seis pulgadas. El comercio de proximidad ha encontrado en las redes sociales una alternativa para reinventarse ante un cambio de hábitos de consumo que ha desembocado en que una veintena de los 91 mercados barceloneses tengan en la actualidad más paradas cerradas que abiertas. Seguir leyendo....