Este 2026 ha sido el primer año en el que Castelldefels no ha permitido que se instalen casetas ambulantes para la venta de petardos antes de la verbena de Sant Joan. De este modo, los vecinos de la ciudad del Baix Llobregat que quieran hacer uso de la pirotecnia en la noche más corta del año se verán forzados a desplazarse a otros municipios para comprarla. Una medida que busca reducir el uso de los petardos y, con ello, todos los riesgos de incendios o quemaduras que estos conllevan. Pese a la particularidad de la medida, son varios los consistorios catalanes que, en un contexto de altas temperaturas y un cada vez mayor riesgo de incendio han reforzado sus campañas informativas y dispositivos de seguridad para vivir una verbena con el menor riesgo posible.Seguir leyendo....