Las vacaciones animan a muchas personas a retomar disciplinas exigentes en pocos días, aunque una condición física insuficiente favorece molestias que pueden terminar alterando sus planes
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El bañador sale del armario y, casi por contagio estacional, también aparecen las ganas de correr, nadar o coger una pala después de meses de poca actividad. En verano, mucha gente pasa de hacer muy poco a exigir bastante al cuerpo en pocos días, una costumbre poco prudente que convierte las vacaciones en un momento propicio para las lesiones.
Eso hace que las urgencias hospitalarias y entidades médicas como la SERMEF detectan entre un 20% y un 40% más de lesiones musculoesqueléticas, esguinces y traumatismos infantiles
Más tiempo, más tensiónLos deportes estivales exigen al hombro sin preparación previaEse salto de actividad castiga especialmente el hombro, según Adrián Cuéllar, traumatólogo de Policlínica Gipuzkoa, tras meses de sedentarismo y poca preparación física. Buena parte del problema aparece porque el aumento del tiempo libre anima a recuperar deportes y actividades que apenas se practican durante el resto del año.
Natación, pala, pádel o paddle surf exigen movimientos para los que el hombro puede no estar preparado. Cuéllar relaciona ese cambio con el aumento de problemas que llegan a las consultas de traumatología.

La vulnerabilidad aparece precisamente ante esos esfuerzos estivales y el especialista sostiene que “esta articulación es una de las más vulnerables durante la época estival porque con frecuencia se somete a esfuerzos para los que no está preparada”.
El dolor aparece como una de las señales más características cuando se lesiona el manguito rotador y suele hacerse especialmente molesto durante la noche. Si existe una rotura importante del tendón, también pueden aparecer pérdida de fuerza y reducción de la movilidad, dos problemas que dificultan actividades corrientes.
Manguito rotadorEl calentamiento reduce riesgos antes de practicar deportePara reducir el riesgo, Cuéllar recomienda preparación física y calentamiento antes de practicar deporte, además de fortalecer la musculatura del hombro y elevar poco a poco la intensidad del ejercicio. Estas medidas buscan que el cuerpo afronte las actividades de vacaciones con una preparación previa acorde con la carga que recibirá.
La estabilidad del hombro depende en buena parte del deltoides y del manguito rotador, tejidos que pueden inflamarse, sobrecargarse o desgarrarse cuando reciben un esfuerzo repentino. La falta de preparación deja músculos y tendones ante cargas repentinas, y Cuéllar advierte que “cuando el esfuerzo se produce de forma repentina, estos tejidos pueden sufrir inflamaciones, sobrecargas e incluso desgarros”.

Entre las lesiones frecuentes aparecen las tendinitis o tendinopatías del manguito rotador, causadas por sobrecarga y capaces de producir dolor fuerte y limitar la actividad diaria, aunque suelen responder bien a tratamientos conservadores. En personas de mayor edad, cuyos tendones presentan desgaste natural, un mal gesto o una actividad poco practicada puede provocar roturas y reducir de forma importante la movilidad.
Cuéllar también señala las fracturas de clavícula, que aparecen con mayor frecuencia durante el verano por el aumento de las actividades al aire libre, especialmente el ciclismo. Este tipo de lesión se suma así a los problemas de hombro asociados a una época en la que crece la práctica deportiva y, con ella, la exposición a esfuerzos y caídas.