Cuando se produce una gran emergencia, su trabajo suele comenzar antes de que la mayoría de la población sea consciente de la magnitud de lo que está ocurriendo. Coordinan recursos, prestan apoyo a otros cuerpos de emergencia y permanecen sobre el terreno hasta que la situación vuelve a la normalidad. Así ha sido durante más de cuatro décadas la labor de la Unidad de Protección Civil de Castellón.
Cuando se produce una gran emergencia, su trabajo suele comenzar antes de que la mayoría de la población sea consciente de la magnitud de lo que está ocurriendo. Coordinan recursos, prestan apoyo a otros cuerpos de emergencia y permanecen sobre el terreno hasta que la situación vuelve a la normalidad. Así ha sido durante más de cuatro décadas la labor de la Unidad de Protección Civil de Castellón.
Las peores emergenciasDesde su creación en los años ochenta, sus voluntarios y responsables han intervenido en algunos de los episodios más difíciles que ha vivido la provincia. Uno de los más recordados fue el accidente de autobús de Torreblanca, el 19 de agosto de 1992, en el que fallecieron 46 personas. Además de colaborar en la emergencia, también prestaron apoyo a los familiares de las víctimas.
Su labor también ha sido fundamental durante inundaciones y fenómenos meteorológicos adversos, como la gota fría del año 2000 o la borrasca Gloria en 2020, así como en los grandes incendios forestales que han afectado a la provincia desde la ola de fuegos de 1994. Entre ellos destacan el incendio de Les Useres, en 2007, que motivó por primera vez la solicitud de activación de la Unidad Militar de Emergencias (UME), y los incendios más recientes de Bejís, Montanejos o Soneja.
A esa trayectoria se sumó otro de los mayores retos de las últimas décadas, la pandemia de la COVID-19. Durante la crisis sanitaria, Protección Civil asumió un importante papel logístico y de coordinación, canalizando la distribución de material sanitario y sirviendo de enlace para el despliegue de recursos del Estado, como la UME y otras unidades militares, en la desinfección de residencias, centros de salud, estaciones y otras infraestructuras esenciales.
El reconocimientoDetrás de cada una de estas intervenciones hay un equipo que, durante décadas, ha trabajado de forma discreta para dar respuesta a las emergencias que ha vivido la provincia. Al frente de esa labor se encuentran Ricardo José Rambla Bellés, jefe de la Unidad de Protección Civil de la Subdelegación del Gobierno en Castellón, y Rosa María Torres Saavedra, técnico de la misma unidad, cuyo trabajo ha sido clave en la coordinación de numerosas actuaciones.
Precisamente por esa trayectoria de servicio a la ciudadanía y por su contribución en la gestión de algunas de las emergencias más importantes de la provincia, El Periódico Mediterráneo ha querido poner en valor en la primera edición de los Premios Valor y Servicio, una gala celebrada en el Moll de Costa, para reconocer públicamente a Ricardo José Rambla Bellés y Rosa María Torres Saavedra, en representación de la Unidad de Protección Civil de la Subdelegación del Gobierno en Castellón, por su gran labor a lo largo de tantos años.

Ricardo José Rambla (I), Jefe de la Unidad de Protección Civil de la Subdelegación del Gobierno de Castellón, junto a Rosa María Torres (M), Técnico de la misma unidad, recibiendo el premio entregado por Antonia García (D), la Subdelegada del Gobierno de Castellón / Gabriel Utiel