La Red Centinela, a través de Enfermería, analizará su prevalencia, factores asociados y carga asistencial en una Comunidad especialmente envejecida y dispersa como Castilla y León
La Consejería de Sanidad estudiará en los próximos meses el impacto de la soledad no deseada en personas mayores en Castilla y León, para analizar sus efectos en la salud, identificar factores de riesgo y de protección y evaluar la carga asistencial que genera en el sistema. Con este enfoque, los profesionales de Enfermería de la Red Centinela Sanitaria de Castilla y León han iniciado un trabajo, que se prolongará hasta finales de marzo de 2027, centrado en población de 65 o más años de edad y que, además de estimar su prevalencia, profundizará en los factores asociados, definirá las dimensiones de la soledad, social y familiar, y del aislamiento social según las redes de apoyo, al tiempo que describirá el tipo de hogar, especialmente el unipersonal, e incorporará el análisis del uso de recursos institucionales y comunitarios.
El estudio, según ha podido saber Ical, contará con varias oleadas de recogida de datos distribuidas a lo largo de este periodo. Este diseño permitirá no solo obtener una fotografía precisa del fenómeno, sino también seguir su evolución y su relación con distintos indicadores de salud.
La investigación parte de que la soledad no deseada se ha consolidado como un problema emergente de salud pública, especialmente en sociedades envejecidas, como es el caso de Castilla y León, una de las comunidades con mayor índice de envejecimiento, unido a su dispersión territorial y el predominio del medio rural, que configuran un escenario en el que el aislamiento social adquiere una dimensión propia. No en vano, las cifras de 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que el índice de envejecimiento (proporción de población mayor frente a la joven) en la Comunidad alcanza el 230 por ciento, muy por encima del 148 por ciento de la media nacional, lo que refleja una estructura demográfica especialmente vulnerable.
A ello se suman factores como la baja densidad de población, las limitaciones en transporte y conectividad o la dificultad de acceso a servicios, que incrementan el riesgo de soledad involuntaria, según recoge la memoria del estudio conocido por Ical, que precisa que la soledad no deseada no se limita a la ausencia objetiva de compañía, sino que responde a una percepción subjetiva que puede aparecer incluso en presencia de redes sociales y que tiene consecuencias directas sobre el bienestar físico y emocional.
De hecho, diversos estudios evidencian su asociación con mayor riesgo de depresión, ansiedad, deterioro cognitivo, fragilidad y mortalidad, además de un incremento en la frecuentación de los servicios sanitarios, al estar vinculada a trastornos de salud mental y a enfermedades cardiovasculares, neurocognitivas e inmunosupresoras, lo que puede derivar en deterioro funcional, mayor consumo de psicofármacos y un incremento en la utilización de recursos sanitarios.
El envejecimiento progresivo y el aumento de la esperanza de vida favorecen además la proliferación de hogares unipersonales, una tendencia que también se observa a nivel nacional, donde ya superan los cinco millones, de los que cerca de 1,8 millones corresponden a personas de 65 años o más, con previsión de alcanzar los 7,7 millones en 2039, según el INE.
Trabajo de campo
El trabajo de campo se desarrollará desde las consultas de Enfermería, presenciales, domiciliarias y telefónicas, lo que permitirá integrar la recogida de información en la práctica asistencial habitual. Esta mirada desde los cuidados refuerza el enfoque sanitario del trabajo y su orientación hacia la prevención y la intervención temprana.
Quedarán excluidas aquellas personas con deterioro cognitivo que impida la cumplimentación de los cuestionarios, con el fin de garantizar la calidad de los datos recogidos. La metodología de la Red Centinela, basada en la vigilancia activa y continuada, permitirá obtener información representativa y útil para la toma de decisiones.
Los resultados servirán para reforzar estrategias de prevención, detección e intervención desde el sistema sanitario, al incorporar la soledad no deseada como un elemento clave en la valoración integral de las personas mayores, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y anticipar un problema que impacta de forma directa en la salud.
Qué es la Red
La Red Centinela Sanitaria de Castilla y León es un sistema específico de información, orientado a la vigilancia en salud pública y la investigación epidemiológica, que requiere para su funcionamiento la colaboración voluntaria y activa de profesionales sanitarios del Sistema de Salud de Castilla y León.
La RCSCyL tiene su origen en la Red de Médicos Centinelas que, en 1989 y en el marco de un proyecto de investigación, comenzó a trabajar con la colaboración de 127 médicos generales. En 1991 se añadió una muestra de pediatras de Atención Primaria con el fin de recoger información más precisa de la población infantil.
Tras la publicación en octubre de 2006 de la Orden que regula su organización y funcionamiento, se abrió la participación al personal de Enfermería, pasando a denominarse de la forma actual, Red Centinela Sanitaria de Castilla y León. Está formada por alrededor de 330 profesionales sanitarios, entre los que se encuentran 139 médicos de Familia, 22 pediatras, 128 enfermeros, 37 epidemiólogos, técnicos de apoyo y personal administrativo.