Presidentes autonómicos, alcaldes, exministros, familiares y representantes de la sociedad civil llenaron las Cortes en una toma de posesión muy concurrida
11/06/2026 Actualizado a las 19:38h.
La tercera toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco reunió en Valladolid a buena parte de los representantes institucionales, políticos y sociales de Castilla y León. El vestíbulo de las Cortes dio para reencuentros, apretones de manos, abrazos y selfis entre los más de 300 invitados y un centenar de periodistas acreditados para el acto.
Los primeros en llegar fueron los más cercanos al presidente. Su esposa, Fina Martín, sus hijas Ana y Loreto, su hermana Pilar y sus suegros José Martín Méndez, expresidente de la Diputación charra y uno de los dirigentes históricos del Partido Popular, y Fina Lozano. La familia ocupó butacas preferentes en la tribuna, según recoge El Norte.
Mariano Rajoy entró en las Cortes como una exhalación, cruzó el vestíbulo raudo y sin dar pie a preguntas
El imponente cuadro de los Comuneros de Juan Planella y la escultura monumental 'Formas para el espíritu de Castilla', del escultor salmantino Venancio Blanco, recibieron a los invitados a su llegada a las Cortes. Entre los primeros presidentes autonómicos en aparecer estuvo la extremeña María Guardiola. Poco después hizo su entrada el aragonés Jorge Azcón, que antes del inicio del acto quiso felicitar a Castilla y León «por esta nueva etapa» subrayando los históricos lazos de cooperación entre ambas comunidades, especialmente con la provincia de Soria. Acudieron también la cántabra María José Sáenz de Buruaga, el asturiano y socialista Adrián Barbón y el gallego Alfonso Rueda, quien destacó ante los medios que venía a territorio «hermano». Tampoco faltaron dos nombres fundamentales en la historia reciente de Castilla y León, los expresidentes de la Junta Juan José Lucas y Juan Vicente Herrera.
Si alguien marcó el récord de velocidad en el acceso al acto fue Mariano Rajoy. El expresidente atravesó el vestíbulo raudo y veloz, sin conceder tiempo a saludos o preguntas. Su entrada recordó a esas intensas caminatas que ya forman parte inseparable de su imagen pública. Le habían precedido la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y Fátima Báñez, exministra.
La representación institucional de Castilla y León fue prácticamente total. Acudieron el delegado del Gobierno, Nicanor Sen, así como presidentes de las Diputaciones de Castilla y León, procuradores, parlamentarios nacionales, eurodiputados, autoridades civiles, judiciales, militares y académicas. Los responsables de servicios de las Cortes y del área de protocolo se volcaron para acomodar a todos los invitados, que tenían su nombre en la silla. Había también representantes de organizaciones empresariales, sindicatos, organizaciones agrarias, cámaras de comercio, asociaciones del tercer sector, cuerpos y fuerzas de seguridad, universidades y medios de comunicación.
Entre los alcaldes presentes se encontraban el de Valladolid, Jesús Julio Carnero; el de Salamanca, Carlos García Carbayo; el de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera; la de Burgos, Cristina Ayala; el de Segovia, José Mazarías, así como los ediles de otros grandes municipios, como Sarbelio Fernández, de Arroyo de la Encomienda. Precisamente uno de los encuentros más distendidos de la mañana lo protagonizaron la alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, y la presidenta de la Diputación de Palencia, Ángeles Armisén. Ambas conversaron largo rato posiblemente recordando los tiempos que compartieron cuando coincidieron como procuradoras en Fuensaldaña.
La presencia salmantina fue especialmente numerosa. Coincide que este viernes arrancan las fiestas de San Juan de Sahagún y muchos de los asistentes llegados desde la ciudad del Tormes aprovecharon el viaje para acompañar a quien fue su alcalde entre 2011 y 2018. Entre ellos, estaban el presidente de la Diputación, Javier Iglesias, numerosos cargos provinciales y amigos personales del recién nombrado presidente.
El presidente de las Cortes, Francisco Vázquez ejerció de anfitrión recibiendo oficialmente a los asistentes y dando comienzo a la ceremonia de toma de posesión, que fue una de las más concurridas que se recuerdan en las Cortes de Castilla y León. La imagen más repetida durante toda la mañana fue la de los teléfonos móviles levantados para inmortalizar el momento.
Desde la tribuna de invitados decenas de asistentes grabaron la entrada del presidente y el instante de la jura. También lo hizo Ana, hija mayor de Mañueco, mientras que su hermana Loreto no pudo evitar las lágrimas de emoción, cuando su padre agradeció públicamente la presencia y apoyo a su familia y, en especial a sus suegros, «en representación» de sus padres fallecidos.
La jornada se cerró como empezó, entre saludos, corrillos y cientos de fotografías con el nuevo presidente de Castilla y León.