Badalona y Castelldefels son este año las dos únicas ciudades del área metropolitana que no se han adherido a la campaña 'Playas sin humo' impulsada por la Diputació de Barcelona. Mientras en la mayoría de municipios fumar está prohibido y en 14 se multa la infracción con hasta 750 euros, en las playas badalonesas el tabaco sigue permitido, una situación que divide a los propios bañistas. Eso sí, prácticamente todos coinciden en una idea: la playa debe mantenerse limpia y las colillas no pueden acabar enterradas en la arena.Seguir leyendo....
Badalona y Castelldefels son este año las dos únicas ciudades del área metropolitana que no se han adherido a la campaña 'Playas sin humo' impulsada por la Diputació de Barcelona. Mientras en la mayoría de municipios fumar está prohibido y en 14 se multa la infracción con hasta 750 euros, en las playas badalonesas el tabaco sigue permitido, una situación que divide a los propios bañistas. Eso sí, prácticamente todos coinciden en una idea: la playa debe mantenerse limpia y las colillas no pueden acabar enterradas en la arena.
"Estamos al aire libre y no te pueden prohibir fumar. Molesta más el humo de los coches y de los autobuses que el del tabaco", defienden Ester, Ruth y Núria, tres amigas fumadoras que pasan la mañana en la playa junto a sus perros. Las tres rechazan una posible prohibición, aunque matizan que fumar implica una responsabilidad: "Lo que no puede ser es tirar las colillas al suelo". Para demostrarlo, una de ellas enseña el cucurucho que ha llevado expresamente para guardar las colillas hasta encontrar una papelera.
A pocos metros, otra joven fumadora lleva uno idéntico. Las tres creen que el debate se centra demasiado en el tabaco y poco en otros comportamientos incívicos. Ester señala varios envases de plástico abandonados sobre la arena y lamenta que "habría que perseguir también a quienes dejan comida, botellas y plásticos por la playa".

La playa de Badalona, una de las pocas del litoral catalán donde está permitido fumar. / Jordi Otix / EPC
Unos metros más adelante, Loli, Fina y José comparten la misma opinión. Los tres son fumadores y celebran que Badalona siga permitiéndolo. "Se hacen cosas mucho peores en la playa. Después de Sant Joan esto queda hecho un Cristo y nadie dice nada", critica Loli, que considera injusto que el foco se ponga únicamente sobre los fumadores. "Si seguimos así, el siguiente paso será prohibir fumar por la calle", añade.
Una idea que comparte Nelson, también fumador habitual de la playa de Badalona. A su juicio, las limitaciones al tabaco no harán más que aumentar. "Poco a poco están acabando con los fumadores. Dentro de poco, el tabaco estará prohibido en todas partes y solo será un recuerdo. Casi no quedamos fumadores,al final acabará en los museos", protesta muy serio, convencido de que su hábito tiene los días contados.
José, por su parte, también cree que el problema no es el cigarrillo, sino el comportamiento de algunas personas. "Si estás separado del resto, no molestas a nadie y no ensucias, no haces daño. Hay que sancionar a quien deja las colillas, no al que fuma con respeto", sostiene.

José fuma en la playa de Badalona junto a Loli y Fina, que también defienden poder hacerlo mientras no se ensucie la arena. / Jordi Otix / EPC
Sin embargo, no todos los usuarios lo ven igual. Georgina, embarazada y acompañada de su marido Rafael y de su hijo pequeño, apenas acaba de llegar cuando se fija en las colillas repartidas por la arena. "Es indignante", lamenta. A su juicio, Badalona debería seguir el camino de otros municipios y prohibir fumar en la playa: "Para convivir todos tenemos que respetarnos. Si se prohibiera, seguramente habría gente que seguiría fumando, pero creo que la situación mejoraría."

Una de las colillas encontradas en la playa de Badalona. / Jordi Otix / EPC
Una reflexión parecida hace Joan, aunque en su caso con un matiz llamativo: él mismo es fumador. "Es un espacio donde hay familias y niños, entiendo que hayamos llegado a esta situación viendo cómo están las playas", afirma mientras señala una colilla a pocos centímetros de la toalla. Considera que una prohibición ayudaría a reducir el descontrol. "La gente seguiría fumando, pero al menos habría más control y no se dejarían tantas colillas", vaticina.
Entre posiciones enfrentadas, el mensaje que más se repite a lo largo de la costa es la necesidad de más urbanidad. Tanto fumadores como no fumadores coinciden en que el principal problema es el incivismo. Las colillas, pero también los plásticos, los restos de comida o los envases abandonados, forman parte de una suciedad que consideran responsabilidad de todos.
El mapa del veto litoral al tabaco podría variar el próximo verano, según el dictado de las elecciones municipales de mayo de 2027. De moment, Badalona y Castelldefels, las dos únicas localidades metropolitanas gobernadas por el PP, seguirán siendo las excepciones del litoral barcelonés.
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