02/07/2026 a las 07:47h.
Burgos acaba de superar la primera gran ola de calor de 2026, aunque los últimos días del mes de mayo también alcanzaron temperaturas demasiado elevadas para las fechas. Los termómetros han dado una tregua, pero el colectivo local Alianza por el Clima Burgos, que forma parte de la red estatal Alianza por el Clima, se ha hecho una pregunta: ¿Qué está haciendo el Ayuntamiento de Burgos para proteger a sus vecinos más vulnerables de las temperaturas extremas?
La respuesta la recogen en un amplio informe sobre la situación de la ciudad. Asegura este colectivo que «Burgos carece por completo de una red pública y visible de refugios climáticos». La capital cuenta con los diagnósticos técnicos, dispone de la infraestructura de edificios públicos y conoce de sobra los riesgos para la salud. Sin embargo, no ha dado el paso de identificar, señalizar, adaptar y comunicar qué lugares son seguros para resguardarse del calor.
El Ayuntamiento de Burgos se adhirió al Pacto de los Alcaldes por el Clima y la Energía en 2017. Fruto de ello nacieron el Estudio de Vulnerabilidad y Riesgos Climáticos (EVRCC) en 2020 y el Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible (PACES) en 2021. Ambos documentos oficiales ya advertían con claridad de dos realidades. Por un lado, las olas de calor en Burgos son y serán cada vez más largas, intensas y frecuentes. Por otro, el impacto en la salud de la población vulnerable, como personas mayores, niños o enfermos crónicos, es un riesgo severo derivado del cambio climático.
«El problema de Burgos no es la falta de diagnóstico, sino la falta de una respuesta operativa, visible y evaluable», reza el informe de Alianza por el Clima.
En este estudio se han fijado en una ciudad vecina, Valladolid. Mientras esta cuenta con más de 40 espacios adaptados en sus barrios, Burgos sigue figurando en la lista de capitales españolas que desprotegen a su población ante la subida de los termómetros.
Tras la primera gran ola de calor del año el colectivo ecologista exige un plan de choque inmediato en centros cívicos y colegios
No es lo mismo pasar una tarde a 37 grados en un chalet o piso con aire acondicionado que en un quinto sin ascensor construido hace décadas con materiales pensados para retener el calor durante el gélido invierno burgalés.
Igualmente, plazas como la del Rey San Fernando, sin vegetación y toda de hormigón, actúan como radiadores gigantes durante las horas centrales del día. Esto contrasta con oasis naturales como el paseo de La Isla o el del Espolón, que sí ofrecen sombra natural y real.
Desde Alianza por el Clima critican que la comunicación municipal se limite a la difusión de recomendaciones sanitarias pasivas. Recordar que hay que hidratarse o evitar salir a la calle en las horas centrales es necesario, pero insuficiente, afirman desde el colectivo.
«Esas recomendaciones trasladan la responsabilidad casi por completo al ciudadano», señala el informe. Desde Alianza por el Clima Burgos se preguntan qué ocurre con quien vive en una casa antigua sin aislamiento o no puede pagar el aire acondicionado. Una red de refugios climáticos no es una lista improvisada de centros de ocio; exige garantizar confort térmico, accesibilidad, agua potable gratuita, zonas de descanso y horarios ampliados en momentos de alerta.
La plataforma advierte del riesgo severo para la población vulnerable y afea al Consistorio que se limite a difundir recomendaciones sanitarias pasivas
Además, el informe pone el foco en los espacios exteriores. Una plaza dura u hormigonada con algo de vegetación, o un parque sin fuentes de agua operativas, no pueden considerarse refugios climáticos, por mucho que aparezcan en los mapas turísticos.
La organización propone una hoja de ruta inmediata y, aseguran, «sin costes desorbitados» para el Ayuntamiento de Burgos de cara a lo que queda de verano. Lo que se pide desde Alianza por el Clima es:
Red provisional ya: Utilizar la red de centros cívicos, bibliotecas municipales y polideportivos, coordinando sus horarios y dotándolos de zonas de confort y agua.
Protocolo por niveles: Que los centros amplíen sus horarios y abran en fin de semana automáticamente cuando la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) active avisos amarillos, naranjas o rojos por altas temperatuas.
El mapa de la vulnerabilidad: Cruzar los datos de temperatura con las zonas de la ciudad donde reside población más envejecida, de menor renta o con peor calidad de edificación.
Auditoría en los colegios: La infancia es el otro gran sector de riesgo. Es urgente analizar el estado térmico de los patios y las aulas burgalesas, que en muchos casos rozan temperaturas incompatibles con el bienestar de los menores. Algo que escapa de la competencia del Ayuntamiento y que exigiría compromiso por parte de la Dirección Provincial de Educación.
«Ante una situación que afecta a la salud de la ciudadanía, ¿se actuará de manera tan diligente como con las barracas o los fuegos artificiales de las fiestas?», concluyen de forma incisiva desde la plataforma.