El patrimonio neto de los hogares roza los 2,66 billones en marzo por la revalorización de los activos financieros.
La deuda conjunta de familias y empresas sube en volumen absoluto, pero su peso sobre el PIB cae a mínimos de 1999 y 2001, respectivam
La riqueza financiera neta de los hogares españoles e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares (Isflsh) -la diferencia entre los ahorros y las deudas- aumentó un 9,3% en el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior.
A pesar de la inflación, este indicador pulverizó un nuevo récord histórico al situarse en marzo en los 2,658 billones de euros, según las Cuentas Financieras de la economía española publicadas este jueves por el Banco de España.
En relación con el Producto Interior Bruto (PIB), la riqueza financiera neta de las familias supuso el 155,3% al cierre del trimestre, lo que supera el 150,7% alcanzado en el primer trimestre de 2025 y supera el promedio del 149,5% registrado desde 2022.
Este avance se explica principalmente por el lado del flujo, por las revalorizaciones de los activos, especialmente en las participaciones en el capital y los fondos de inversión, mientras que las transacciones netas mostraron un ligero aumento frente al promedio desde 2022.
Los activos financieros brutos de los hogares -efectivo, acciones, depósitos y valores en renta- se elevaron un 8,15% interanual, hasta alcanzar los 3,46 billones de euros, lo que equivale al 202,3% del PIB.
El grueso de estos componentes se mantuvo concentrado en efectivo y depósitos, que sumaron el 33,3% del total, seguidos por las participaciones en el capital (32%), los fondos de inversión (17,3%) y los seguros y fondos de pensiones (11,5%).
El organismo supervisor destaca que se observa un ligero aumento de las participaciones en el capital y en los fondos de inversión, compensado por una evolución a la baja del efectivo y los depósitos en el saldo acumulado.
No obstante, si se analizan las operaciones acumuladas de los últimos cuatro trimestres, los activos financieros totales de los hogares registraron un incremento de 100.000 millones de euros (un 5,8% del PIB, por encima del promedio reciente), impulsados en este caso por una mayor inversión en efectivo y depósitos y participaciones en fondos de inversión.
Por el lado del pasivo, las transacciones netas familiares subieron al 2,7% del PIB (frente al 0,7% promedio desde 2022), debido al repunte de los préstamos, que escalaron al 1,9% del PIB frente al 0,3% de los últimos trimestres.
En términos absolutos, la deuda consolidada de las familias españolas aumentó un 4% interanual, pasando de los 700.000 millones de euros en marzo de 2025 a los 728.000 millones a cierre de marzo de 2026.
Sin embargo, gracias al crecimiento de la economía, la ratio de deuda de los hogares respecto al PIB disminuyó hasta el 42,5%, lo que supone el nivel más bajo observado desde finales de 1999.
Por su parte, la deuda consolidada de las empresas no financieras también aumentó en volumen, al pasar de 1,049 billones de euros en marzo de 2025 a 1,070 billones al cierre del primer trimestre de 2026.
Al igual que con las familias, la evolución del PIB amortiguó este incremento: la ratio de deuda empresarial descendió hasta el 62,5% del PIB, su porcentaje más bajo desde el tercer trimestre de 2001.
La deuda consolidada conjunta de hogares y empresas se situó así en 1,798 billones de euros, un 2,8% más que un año antes. En el ámbito corporativo, el comportamiento de la deuda se debió principalmente a una menor emisión de acciones no cotizadas y otras participaciones, una caída que fue más que compensada por el resto de los instrumentos financieros.
Asimismo, las operaciones consolidadas acumuladas de los activos financieros de las empresas alcanzaron los 86.000 millones de euros (5% del PIB, frente al 4,4% promedio desde 2022).
Aunque la inversión corporativa siguió concentrada en acciones no cotizadas y otras participaciones, el repunte del trimestre estuvo motivado por el crecimiento del efectivo y los depósitos.
En cuanto a sus pasivos, las operaciones consolidadas totales acumuladas se situaron en el 4,3% del PIB, frente al 2,7% registrado de media desde 2022.
El informe del Banco de España también detalla el comportamiento del sector público durante el primer trimestre de 2026.
Las operaciones consolidadas de los activos de las Administraciones Públicas alcanzaron el 1,3% del PIB, una cifra en línea con el promedio desde 2022, explicada fundamentalmente por las transacciones de efectivo, depósitos y otros activos.
Por el lado del pasivo, las operaciones de las administraciones se situaron en el 3,6% del PIB, un registro que se coloca por debajo del promedio desde 2022 debido al comportamiento de los préstamos y los valores representativos de deuda.