El pádel va quemando etapas de manera frenética, un contexto en el que es muy importante pulir cada detalle para sacar ventaja debido a que la competencia dentro del 20x10 no para de crecer.
El pádel va quemando etapas de manera frenética, un contexto en el que es muy importante pulir cada detalle para sacar ventaja debido a que la competencia dentro del 20x10 no para de crecer.
En un juego en el que el intercambio de golpes adquiere gran protagonismo, tener un remate solvente ayuda para decantar la balanza a tu favor. Y eso acontece con Lebrón y Augsburger, que forman una de las duplas con mayor poderío aéreo del circuito.
En el pasado Major de Roma, Raul Bonsi le preguntaba a Silingo, técnico de la pareja, por el remate de Juan: "Es verdad que ahora jugando con Leo se mete mucho menos, pero él es capaz de dejarse la bola bastante atrás como para poder pegarle hacia arriba y no hacia abajo, para que la pelota agarre más parábola al estar lejos y gire hacia adelante para que rebote. Creo que es la clave que tuvo tosa su carrera, dejar la pelota atrás para poder liftarla".
En la época de World Padel Tour, el narrador Lalo Alzueta bautizó a Juan como 'el lobo' por la forma de arquearse que tenía para el remate, apuntando a la luna. Un aullido que pasó a ser patrimonio del pádel y que le siguen dedicando en cualquier estadio cada vez que el gaditano le saca billete de ida a vuelta a la bola. Pegadores hay muchos, pero Lebrón mantiene esa estética en el golpeo que le hace único.