La Comunitat Valenciana presenta la mayor prevalencia de trastornos mentales diagnosticados en España, con un 25,1% frente al 15% de la media nacional, según el Plan Valenciano de Salud Mental y Adicciones 2024-2027.Más información: El Hospital del Vinalopó, primer centro sanitario de España en recibir el Distintivo de Empresa Saludable
El aumento de las bajas laborales por ansiedad y depresión ya es tendencia en toda España. Pero lejos de ser una "moda" pasajera, esta realidad viene respaldada por unos datos y nombres y apellidos de miles de personas que cada vez soportan menos ciertas condiciones de trabajo.
Alejandro Pereira lo vio antes de ponerle cifras. Durante años, como psicólogo clínico en Ontinyent, empezó a detectar un patrón que se repetía con inquietante frecuencia. Muchos pacientes le llegaban a consulta cuando el problema ya había estallado y la baja laboral era inevitable.
“Acudían cuando ya no podían ir a trabajar”, explica. Detrás, casi siempre, se escondían niveles de estrés elevados y sostenidos en el tiempo, una carga emocional que termina por romper el equilibrio interno. Y es que el conocido burnout no aparece de golpe, sino como consecuencia de una presión prolongada que, en muchos casos, se agrava por factores organizativos como la comunicación interna o la relación con los responsables directos.
De esa observación clínica —y de la sensación de que el problema se estaba abordando demasiado tarde— nace Mentelem, una empresa valenciana que plantea cómo pasar de reaccionar al malestar a prevenirlo desde dentro de las organizaciones.
Porque, como señala Pereira, el error más habitual ha sido considerar la salud mental como un asunto exclusivamente individual. “La empresa no puede solucionarlo todo, pero sí puede generar facilitadores”, apunta. Es decir, crear las condiciones para que el bienestar no dependa únicamente de la resistencia del trabajador.
La propuesta de Mentelem, según explica a EL ESPAÑOL, parte de sustituir las iniciativas puntuales, como talleres sueltos o medidas desconectadas, por un sistema estructurado. Su modelo combina evaluación, intervención y seguimiento continuo.
El primer paso es medir. A través de una herramienta propia, la compañía analiza el estado emocional de la plantilla y detecta los factores de riesgo. A partir de ese diagnóstico, despliega un conjunto de acciones que pueden ir desde formación en inteligencia emocional para managers —una figura clave, ya que, según Pereira, hasta el 50% del malestar puede estar relacionado con el superior directo— hasta sesiones de acompañamiento psicológico individual.
A esto se suma su plataforma tecnológica, uno de los elementos diferenciales del proyecto. En ella, cada empleado accede a contenidos y herramientas adaptadas a su situación concreta, desde técnicas para gestionar el estrés hasta programas específicos para afrontar situaciones vitales complejas como un duelo o la sobrecarga del cuidado familiar.
El objetivo, así, es intervenir cuando aparece el problema, pero sobre todo "anticiparse a él".
Pero este cambio de paradigma no llega solo desde la iniciativa privada. También el marco normativo empieza a empujar en la misma dirección. La futura actualización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales obligará a las empresas no solo a evaluar los riesgos psicosociales, sino a implementar protocolos concretos de actuación.
En la práctica, esto significa que cuestiones como la formación en inteligencia emocional o los planes de apoyo psicológico dejarán de ser opcionales en muchos casos para convertirse en una exigencia.
“Va a ser un salto importante”, apunta Pereira. “No se trata solo de medir, sino de actuar en función de los resultados”.
El desarrollo de Mentelem no es ajeno al territorio en el que nace. La Comunitat Valenciana presenta la mayor prevalencia de trastornos mentales diagnosticados en España, con un 25,1% frente al 15% de la media nacional, según el Plan Valenciano de Salud Mental y Adicciones 2024-2027.
Aunque las causas son múltiples y no siempre directamente vinculadas al entorno laboral, este contexto refuerza la necesidad de abordar el problema también desde las empresas.
Desde sus inicios en Ontinyent —con el apoyo del ayuntamiento y Caixa Ontinyent— hasta su paso por Lanzadera, la aceleradora impulsada por Juan Roig, la compañía ha ido consolidando un modelo que ya aplican empresas como MediaMarkt o Reale Seguros.
Ese crecimiento se ha visto respaldado recientemente por una ronda de financiación de 600.000 euros, con participación de inversores vinculados al ecosistema valenciano como Ángel Alberich o el futbolista Rubén García.
Más allá de la tecnología o la financiación, hay una idea que atraviesa todo el proyecto y que subraya Pereira con especial ímpetu. La necesidad e importancia de hablar del problema. Pereira insiste en que muchas empresas siguen mostrando reticencias a medir el estado emocional de sus equipos por miedo a “destapar” una situación difícil.
Sin embargo, la experiencia apunta en sentido contrario. “Cuando se pone el problema encima de la mesa, las bajas disminuyen”, afirma. La visibilización, lejos de agravar la situación, actúa como primer paso para resolverla.
En ese camino, insiste en que Mentelem plantea construir “ecosistemas emocionalmente sostenibles”. Espacios de trabajo donde el malestar no se oculta, sino que se puede identificar y gestionar antes de que derive en consecuencias más graves.