Cuando se trata de Taylor Swift, pocos movimientos parecen dejarse al azar. Ni los mensajes ocultos en su vestuario, ni mucho menos los eventos en los que decide dejarse ver. La estrella del pop parece haber encontrado un nuevo pasatiempo en la NBA, pero fiel a su costumbre de maximizar su visibilidad, no acude a partidos ordinarios de temporada regular. Swift prefiere arrimarse al sol que más calienta, escogiendo citas de máxima tensión y bajo el foco mediático más deslumbrante. Y elegir al equipo que parece tener inercia favorable.