De los New York Knickerbockers que jugaron el primer partido de la NBA en Toronto en 1946 a los New York Knicks que han jugado el último en San Antonio en 2026. El principio y el fin de la historia de la NBA pertenecen a los Knicks, que por fin han saldado su deuda consigo mismos, con su tradición, con sus fervientes creyentes. El conjunto neoyorquino orquestado por Jalen Brunson grabó su nombre en su anhelado tercer anillo anoche al tumbar definitivamente a Victor Wembanyama y sus Spurs en el quinto partido de las Finales (90-94) para volver a ser presente tras muchos años aferrándose al pasado y su tan bonita como traicionera nostalgia, una ya en blanco y negro: no levantaba el trofeo Larry O’Brien desde 1973. Y lo bueno es que, para honrar aún más la historia de la franquicia, los Knicks se convierten en el primer equipo en lograr el doblete del anillo y la Copa NBA que también arrebataron a los Spurs en diciembre.