El 40% de las mujeres jóvenes se declaran bisexuales según el CIS aunque todavía falta más "visibilización dentro y fuera del colectivo"Más información: Stephen Grosz, psicoanalista: “Hay más chicas bisexuales porque las niñas empiezan amando a su madre y luego no deshacen ese vínculo”
"Me visualicé con 25 años dentro del paraguas Bi+ -término que hace referencia a la bisexualidad no binaria- donde veía que mi orientación sexual no cuadraba dentro de la hetero", explica a EL ESPAÑOL Noelia Salido.
Con tan solo 15 años esta joven sufrió bullying en su pueblo de Castilla La Mancha donde vivía por parte de su propio grupo de amigas.
Algo que forzó su salida a otro pueblo cercano y finalmente motivó que quisiese irse a Madrid a estudiar porque sentía que "no cuadraba en ningún sitio, ni con hombres, ni con mujeres", relata.
Y, es que, vivir en un pueblo pequeño donde la visibilizar una orientación sexual que no sea canónica muchas veces supone un juicio público con un coste psicológico.
Aunque, "depende del pueblo y de los actos en favor del colectivo que se hagan en ellos y cómo se evidencie en la vida de la gente esta realidad".
Pero, en busca de una mayor libertad, Noelia decidió embarcarse en la aventura de ir a vivir a Madrid donde empezó a reflexionar sobre sus relaciones anteriores, "fue cuando descubrí la terminología pansexual y bisexual", cuenta esta joven.
En Madrid todo era más fácil, una ciudad grande y con una mentalidad más abierta donde sí que había espacios y círculos LGTBIQ+. Allí empezó a defender los derechos del colectivo y, aunque ya sentía que podía ser bisexual por cómo ella se sentía no fue hasta años después, con la pandemia, cuando realmente se sinceró con ella misma.
"Fue en la pandemia cuando me di cuenta de que la identidad BI+ es con la que me sentía más cómoda", aunque no hizo "una salida del armario como tal".
"Pensé igual la gente se cree que soy heterosexual, pero si yo llego con una chica pues que piensan lo que quieran y si me preguntan lo diré", relata Noelia.
Así poco a poco se fue "abriendo y diciendo a la gente soy bisexual" hasta que llegó a enterarse su madre cuando empezó a juntarse con un grupo activista LGTBIQ+.
Esta joven que ahora tiene 31 años tuvo que recorrer un largo camino hasta llegar a identificarse como una persona bisexual y definir su identidad sexual: "No sabía que yo podía existir en este sentido, pero empecé a indagar en Twitter, la lucha de clases, lo pansexual y bisexual y me di cuenta de que eso podía serlo yo".
Lo importante para ella es tener información y que llegue a edades más tempranas, algo que está ocurriendo hoy en día gracias a las redes sociales, las leyes y la educación "en algunos centros y por parte de algunos profesores".
"Gracias al conocimiento podemos visibilizarnos antes, yo no lo hice por desconocimiento", sentencia Salido.
Esa pedagogía y ese acceso a la información, tener referentes al alcance de la mano que abiertamente se declaren como bisexuales como la actriz Anna Castillo resulta fundamental para que cada vez "se visibilice más tanto dentro del colectivo LGTBIQ+ como fuera".
De hecho, según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 39,6% de mujeres entre 18 y 24 años se declara bisexual. Algo que cuadruplica al de los hombres que tan solo representan el 9,4%.
"En mi generación pocas levantaríamos la mano en clase afirmando si éramos del colectivo o no por desinformación y por miedo, pero a día de hoy se está más protegido por la ley, hay más información y más referentes y a las jóvenes no les da miedo visibilizarse si lo son", explica Noelia. Un avance que también lo achaca al "fruto del trabajo activista de todos estos años".
De hecho, dos factores que pueden estar detrás de ese aumento en las cifras del estudio del CIS aunque, a pesar de eso, esta joven reconoce que son "edades muy difíciles donde puedes perder amistades, dejarte de lado o hacerte bullying, por eso mucha gente aun sabiéndolo antes no se identifica".
"Está bien que se esté haciendo una mayor visibilización de las personas bisexuales, aunque en general en todas las generaciones ha habido el mismo número en porcentaje de personas bisexuales", relata Salido quien cooordina el grupo de Políticas Bisexuales de la Federación Estatal LGTBI+.
De hecho, que sean las mujeres jóvenes las que más se identifican con la bisexualidad desde la FELGTBI+ consideran que tiene mucho que ver con "el feminismo, el empoderamiento y la fuerza de las mujeres para autoconocerse y saber lo que quieren".
En ese proceso muchas descubren "a edades más tempranas la bisexualidad, algo que no ocurre de forma tan directa con los hombres" y, en parte, consideran que se debe al "machismo, misoginia y que todo lo que te haga parecerte a una mujer o a lo femenino, está mal".
Por eso, quizá "una revolución bisexual esté pasando, pero parte de las mujeres, aunque se necesita que los hombres también se sientan cómodos al identificarse como tal".
"Está esa doble lucha porque los hombres siguen viendo el mundo muy hostil como para identificarse como bisexuales", sentencia Noelia.
En el caso de Nerea, una joven médica del País Vasco, se dio cuenta desde muy pronto, en segundo de la ESO que le gustaban tanto los chicos como las chicas: "Estaba con un chico y meses después me di un beso con una chica", comenta.
Así con esa naturalidad apabullante integró su orientación sexual en su vida y así les hizo ser partícipes a sus amigos y familiares que lo integraron con total normalidad durante su adolescencia.
"En la universidad había mucha gente del colectivo y después en Madrid en el trabajo también", cuenta esta joven para la que "no ha supuesto ningún tipo de problema nunca en ningún lado" su orientación sexual.
En el caso de Alicia Martín desde muy pequeña supo que "tenía atracción hacia las mujeres", sin embargo esa atracción hacia los hombres "no estuvo siempre presente, llegó más tarde", cuenta.
"Fue una amiga la que me explicó lo que era la bisexualidad y se me abrió un mundo, sentí que había encontrado lo que necesitaba", explica Martín.
Para ella es una suerte que a pesar de vivir en un entorno rural "tanto las amistades como la familia nunca han tenido ningún problema con esto".
Por eso, es "una suertuda, porque nunca he tenido miedo de salir del armario y ser como soy", sentencia Martín.
Lo que más remarcan estas jóvenes es la falta de "visibilización" tanto dentro como fuera del colectivo LGTBIQ+. Y, es que, dentro del colectivo al igual que fuera hay una bifobia que experimentan en su día a día.
Su reivindicación está en que la bisexualidad es otra forma de orientación sexual diferente a la homosexualidad: "No somos lesbianas o gays, esto es otra cosa completamente diferente", aseguran y lamentan que haya quienes traten de meterles en ese saco alegando que les da "miedo, dar el paso".
Este es uno de los retos que tienen que asumir: "Dentro de nuestra propia casa, todavía queda mucho de romper porque aunque estemos con una chica no significa que seamos lesbianas, somos bisexuales", explica Noelia Salido.
Pero, este prejuicio también está instaurado en la sociedad a la inversa, relata Nerea. Y, es que, "cuando estás con una mujer no tienes que validar que eres bisexual, pero cuando estás con un hombre sí porque la gente considera que tan 'bi' no eres".
Algo que aseguran ocurre "tanto por gente de dentro del colectivo como por gente de fuera".
Por eso, para estas jóvenes resulta fundamental "recuperar referentes bisexuales" que sirvan de inspiración y guía dentro del colectivo y con las que se puedan "identificar", no que se etiquete como "lesbianas o gays siendo Bi+".
Y, es que, quizá una de las mayores lacras a las que se tienen que enfrentar en su día a día es en los "juicios o prejuicios sociales externos".
"La gente al decir que eres bisexual piensa directamente que te gusta todo el mundo", explica Nerea quien asegura que "como te puede gustar potencialmente cualquier género te va a gustar cualquiera y esto no es así".
De hecho denuncian que son el colectivo que mayor violencia psicológica y sexual sufre porque "muchas veces nos relacionamos con hombres que presuponen que somos unas viciosas y que tenemos que hacer lo que quieran o que estamos abiertas a cualquier tipo de relación o acto sexual".
"Muchas veces a mi novio le han dicho: ¡Qué suerte tienes vas a poder hacer un trío!", cuenta Nerea. Algo que, sin duda, lastra psicológicamente y denigra a las personas con esta orientación sexual.
Algo muy alejado de la realidad que afecta de lleno al colectivo y a su sensibilidad. Por eso, este tipo de comentarios también tienen "un daño psicológico porque consideran que somos inestables o vamos a ser infieles", lamentan.
Todo esto impacta directamente en la salud mental del colectivo, especialmente de las personas bi+ y, es que, según la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), el 35% de los hombres y el 29% de las mujeres bisexuales han intentado suicidarse alguna vez debido al "entorno hostil o a la discriminación social" que sufren.