Aunque para muchas personas dejar Barcelona u otra gran ciudad para instalarse en medio de la Garrotxa (Girona) y empezar a vivir en comunidad pueda parecer un cambio radical, para Mireia Font fue la manera de recuperar un tiempo que la vida en la capital le había ido quitando.Seguir leyendo....
Aunque para muchas personas dejar Barcelona u otra gran ciudad para instalarse en medio de la Garrotxa (Girona) y empezar a vivir en comunidad pueda parecer un cambio radical, para Mireia Font fue la manera de recuperar un tiempo que la vida en la capital le había ido quitando.
Mireia Font tiene 58 años y es bailarina. Sus raíces se encuentran en Barcelona, donde ha vivido y trabajado la mayor parte de su vida, aunque, según comenta, siempre supo que algún día se marcharía de la ciudad para ir a vivir a la naturaleza en comunidad.
Vivienda cooperativa en cesión de usoHace tres años decidió unirse a Sostre Cívic, una cooperativa catalana que promueve la vivienda cooperativa en cesión de uso, y ahora vive en plena Garrotxa y forma parte del proyecto de vivienda El Turrós, ubicado en el municipio de Argelaguer, que funciona como una unidad de convivencia comunitaria.
La propia cooperativa ha realizado una entrevista a Mireia, en la que explica mejor cómo decidió realizar este gran cambio en su vida. "Desde muy joven la naturaleza siempre me ha llamado y he ido a buscarla, pero siempre volvía a mi lugar de trabajo y a mi vida. En 2014 decidí dar el paso y hacerlo en comunidad, ya que siento que el grupo me alimenta y me hace de espejo", empieza exponiendo.
Libertad y tiempo libreTambién comenta cómo le ha cambiado la vida desde que vive en este espacio comunitario: "El Turrós me ha traído una enorme libertad y la posibilidad de volver a redefinir desde cero mi vida. Nunca había estado sin trabajo y es una situación que te aporta muchas cosas, ya que tienes tiempo para ti y para dedicarlo a lo que quieres. La vida me ha enseñado que merece la pena no solo tener las ideas, sino ponerlas en práctica".

La masía en la que se lleva a cabo el proyecto de vivienda compartida El Turrós. / Web / Sostre Cívic
Al vivir en comunidad, los conflictos no tardan en aparecer, pero Mireia tiene claro cómo afrontarlos: "La vida son conflictos relacionales: en el trabajo, con la familia, con los amigos, con la pareja y con los hijos. Los conflictos son parte de las relaciones humanas, pero aquí nos hemos juntado un grupo de personas que somos conscientes de esto y que tenemos la voluntad de buscar herramientas para solucionar los conflictos entre nosotros".
Grado de convivencia en El TurrósTambién responde a una de las preguntas que más se suele plantear la gente: ¿Qué grado de convivencia implica vivir en una vivienda cooperativa? Mireia responde: "Vivimos en una masía con habitaciones de unos 25 m² que son privadas para el uso de cada uno. El resto de espacios son comunes, lo que implica mucha más vida en comunidad. Nos repartimos las tareas: para la limpieza hacemos una rueda y cada semana una persona se ocupa de uno de los espacios", explica.

Mireia en la inauguración de El Turrós. / Web / Sostre Cívic
Finalmente, Mireia explica cómo se ve en el futuro: "Ahora tengo el convencimiento de que nunca volvería a la ciudad, pero la vida da muchas vueltas y no sé si estaré siempre en El Turrós. Si quisiera, podría vivir aquí hasta que me muera, pagando siempre la misma cuota y sabiendo que no subirá. Esta forma de vida te da la tranquilidad de la copropiedad y es mucho más asequible que la compraventa".