La sintonía está siendo total, no solo en el plano de las ideas, sino también en el vocabulario empleado. Mientras en Moscú, la portavoz del Ministerio de Exteriores de la Federación Rusa, Maria Zajárova, denunciaba a viva voz que las "prioridades del establishment político francés" eran "las armas y los proyectiles" en detrimento "de los pupitres y los libros de texto", en las calles de Francia, el eslogan "escritorios, no armas" se convertía en una de las consignas más presentes en pancartas y participantes en las manifestaciones estudiantiles, todo ello apoyado por multitudinarios hashtags en redes sociales redundando en esta idea. La repetición de las consignas es uno de los medios con los que, según los expertos, redes, políticos, agentes de influencia y medios de comunicación rusos están intentando redirigir "de forma deshonesta" contra Ucrania y hacia posiciones favorables al Kremlin las reivindicaciones sociales surgidas en Francia e Italia. Ambos países acudirán el año que viene a las urnas en elecciones donde fuerzas políticas cercanas al Kremlin aspiran a obtener un buen resultado electoral que les permita imprimir un viraje radical a la política exterior atlantista y proeuropea llevada a cabo hasta ahora por los ejecutivos de Emmanuel Macron y Giorgia Meloni. Seguir leyendo....
La sintonía está siendo total, no solo en el plano de las ideas, sino también en el vocabulario empleado. Mientras en Moscú, la portavoz del Ministerio de Exteriores de la Federación Rusa, Maria Zajárova, denunciaba a viva voz que las "prioridades del establishment político francés" eran "las armas y los proyectiles" en detrimento "de los pupitres y los libros de texto", en las calles de Francia, el eslogan "escritorios, no armas" se convertía en una de las consignas más presentes en pancartas y participantes en las manifestaciones estudiantiles, todo ello apoyado por multitudinarios hashtags en redes sociales redundando en esta idea. La repetición de las consignas es uno de los medios con los que, según los expertos, redes, políticos, agentes de influencia y medios de comunicación rusos están intentando redirigir "de forma deshonesta" contra Ucrania y hacia posiciones favorables al Kremlin las reivindicaciones sociales surgidas en Francia e Italia. Ambos países acudirán el año que viene a las urnas en elecciones donde fuerzas políticas cercanas al Kremlin aspiran a obtener un buen resultado electoral que les permita imprimir un viraje radical a la política exterior atlantista y proeuropea llevada a cabo hasta ahora por los ejecutivos de Emmanuel Macron y Giorgia Meloni.
"Ningún actor extranjero está en el origen del descontento, pero varios han actuado como agitadores y amplificadores en línea, entre ellos Rusia. Desde el movimiento de los 'chalecos amarillos' en 2018, es habitual ver al Kremlin aprovechar los conflictos sociales en Francia con el objetivo de socavar la cohesión de nuestra sociedad", ha constatado, en un email enviado a EL PERIÓDICO, David Colon, profesor de Historia en el prestigioso Instituto de Estudios Políticos (Sciences Po) de París y autor de varios libros sobre desinformación, entre ellos Infodemia, como luchar contra la desinformación (Editions Tallader, 2026) "No hay pruebas de un vínculo directo" en el origen de las protestas, pero sí se puede identificar que hay "un intento de amplificar y respaldar" este movimiento, explica también a este diario en conversación telefónica el italiano Matteo Pugliese, analista sénior de Debunk.org, organización de análisis de desinformación.
Informes de verificaciónPese a que el fenómeno es relativamente reciente y que quedan muchas líneas de investigación pendientes de ser estudiadas, ya existen informes de verificación que confirman la tendencia y apuntan en dirección del Kremlin. Una investigación elaborada por el laboratorio de ideas Alliance 4 Europe denuncia cómo las protestas en Francia "fueron manipuladas, para luego ser reexplicadas"; tras examinar casi 550.000 posts y más de 12.000 comentarios. En concreto, el estudio halló que la red de desinformación rusa Döppelganger había diseminado antes del estallido de las protestas 639 mensajes coordinados en francés, alemán, inglés y polaco, con 7,4 millones de visualizaciones, que capturaban "agravios reales" y los redirigían "de forma deshonesta hacia Ucrania", con mensajes como "cada euro para Kiev es un euro robado de nuestra prosperidad compartida". En una segunda fase, una vez los disturbios ya estallaron, posts en redes sociales en el extranjero, particularmente en lengua inglesa, culparon falsamente a los inmigrantes de los disturbios, incluyendo el incendio al edificio histórico de la alcaldía de Limoges, en una elevada proporción de "un post de cada cinco".
De acuerdo con el experto David Colon, los medios empleados para diseminar este contenido falso y desestabilizador fueron viejos conocidos del mundo de la desinformación rusa. Es decir, la mencionada Döppelganger, una red que clona páginas casi idénticas de medios de comunicación de prestigio para diseminar el contenido falso o manipulado; Matryoshka, que funciona a través del acoso a las agencias de verificación y la saturación de los canales de denuncia con el objetivo de ocupar el tiempo de trabajo de los verificadores; Portal-Kombat, una red de más de 200 sitios web configurados que no realizan trabajo periodístico pero que agregan contenido de forma automática para inundar los buscadores y tapar las noticias reales, y por último Stor 1516, que produce falsas exclusivas mediante inteligencia artificial, una estructura de propaganda vinculada directamente al temible espionaje militar ruso, más conocido por GRU. Colon no descarta que haya entre los manifestantes "sobre el terreno agentes de influencia rusos", como sí se demostró durante la crisis de los 'chalecos amarillos', en cuyas manifestaciones incluso se vieron banderas de la autoproclamada República de Donetsk.
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En Italia, Jacopo Iacoboni, reportero de investigación de La Stampa, considera, por las mismas razones que en el caso francés, que "no hay dudas de que los rusos están avivando las llamas", en unas protestas "muy vinculadas también a colectivos comunistas y propalestinos". Además, el periodista cree muy sospechoso que "dos canales de Telegram salidos de la nada" fueran los que "desencadenaron todo". En el caso italiano, tal y como recuerda el reportero en un artículo de reciente aparición en su periódico, personalidades destacadas, más allá de Zajárova, jalearon a los manifestantes, incluyendo el filósofo Aleksándr Duguin, acusado de defender ideas genocidas respecto a Ucrania, quien ha llegado a declarar: "Cuanto más caos, mejor. Meloni fuera". "Estos europeos quieren luchar contra Rusia: ¿cómo creen que esto puede suceder si ni siquiera pueden garantizar un mínimo de orden en sus propias ciudades?", se ha preguntado también el polémico pensador ruso.
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