La princesa Leonor ha reivindicado este viernes la esperanza frente al desencanto de su generación. A sus 20 años, la heredera de la Corona ha reconocido las dificultades que afrontan los jóvenes para construir su futuro, desde el acceso a una vivienda o a un buen trabajo hasta la incertidumbre que provocan las guerras, las desigualdades, los extremismos y el avance de la inteligencia artificial. Pero, lejos de dejarse arrastrar por el pesimismo, ha pronunciado en el Teatro Campoamor de Oviedo un discurso cargado de optimismo, una invitación a mantener la ilusión incluso cuando el panorama no invita a ello. Para explicarlo ha recurrido al cine de animación japonés y a un verso del poeta Paul Valéry que aparece en la película 'El viento se levanta', de Hayao Miyazaki, uno de los fundadores del estudio Ghibli (premiado este año): "El viento se levanta… ¡Hay que intentar vivir!". La idea ha recorrido toda su intervención en la entrega de los Premios Princesa de Asturias hasta condensarse en una afirmación: "Porque sí, necesitamos confiar".
La princesa Leonor ha reivindicado este viernes la esperanza frente al desencanto de su generación. A sus 20 años, la heredera de la Corona ha reconocido las dificultades que afrontan los jóvenes para construir su futuro, desde el acceso a una vivienda o a un buen trabajo hasta la incertidumbre que provocan las guerras, las desigualdades, los extremismos y el avance de la inteligencia artificial. Pero, lejos de dejarse arrastrar por el pesimismo, ha pronunciado en el Teatro Campoamor de Oviedo un discurso cargado de optimismo, una invitación a mantener la ilusión incluso cuando el panorama no invita a ello. Para explicarlo ha recurrido al cine de animación japonés y a un verso del poeta Paul Valéry que aparece en la película 'El viento se levanta', de Hayao Miyazaki, uno de los fundadores del estudio Ghibli (premiado este año): "El viento se levanta… ¡Hay que intentar vivir!". La idea ha recorrido toda su intervención en la entrega de los Premios Princesa de Asturias hasta condensarse en una afirmación: "Porque sí, necesitamos confiar".

La familia real y el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, en Oviedo, este viernes. / Ballesteros / Efe
Desde una posición mucho más privilegiada que la de la mayoría de los jóvenes de su edad, Leonor ha puesto voz a algunas de las preocupaciones de quienes intentan abrirse camino en un mundo cada vez más incierto. Ha hablado del vértigo ante el futuro, de las expectativas frustradas y de las dificultades para desarrollar un proyecto de vida. "¿Son estos tiempos más oscuros que otros anteriores?", se ha preguntado. Su respuesta ha sido una defensa de la cultura, el conocimiento y el esfuerzo como herramientas para combatir el desaliento. La princesa ha recurrido también al expresidente checo Václav Havel para recordar que la esperanza no consiste en estar seguros de que todo saldrá bien, sino en creer que hay cosas que merece la pena defender. Pase lo que pase, aunque los demás cedan y se dobleguen a las presiones que reciben. El orgullo de saber que estás trabajando bien y con dignidad.
Guiños familiares por doquierEl discurso ha dejado también varios guiños familiares. Leonor ha recordado a su padre, Felipe VI, y sus primeros años vinculados a los premios, además de hacer referencia a que ya va camino de los 60 años... Pero el recuerdo más entrañable ha estado dedicado a su madre y a su hermana. La princesa ha contado que Sofía vio su primera película en una sala de cine cuando todavía no había cumplido los 2 años, sentada en el regazo de Letizia. Era 'Ponyo en el acantilado', de Studio Ghibli, cuyas películas han formado parte de la infancia de las dos hermanas. Una pequeña ventana a la vida familiar de los Reyes y a la afición por el cine que les ha transmitido su madre.
Leonor ha encontrado en las trayectorias de los galardonados ejemplos de esa confianza en el futuro. Del historiador Timothy Garton Ash ha destacado su defensa de los valores europeos y la cooperación entre países. De Studio Ghibli, su capacidad para contar historias que educan en el respeto por la naturaleza y reivindican personajes femeninos valientes. También ha dedicado palabras al escritor Julian Barnes, cuya literatura explora la memoria, el amor y el paso del tiempo. Frente al avance de la inteligencia artificial, la Princesa ha defendido el valor de la creatividad y las emociones humanas.
La ciencia y la cooperación internacional han ocupado igualmente un lugar destacado. La heredera ha recordado la importancia de la Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard para preservar la biodiversidad y garantizar la seguridad alimentaria. También ha elogiado a la astronauta Christina Koch y a los científicos David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, cuyos avances en la secuenciación del ADN han abierto nuevas posibilidades para la medicina. En sus trayectorias ha identificado el valor del esfuerzo, la investigación y el trabajo compartido como motores del progreso.
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La Princesa ha rendido asimismo homenaje a Patti Smith, símbolo de independencia artística, y al futbolista Leo Messi, cuya trayectoria ha utilizado para reivindicar el talento, la perseverancia y el trabajo en equipo. Todos ellos le han servido para construir un discurso que ha ido más allá del reconocimiento a los premiados para detenerse en las preocupaciones de su generación. Leonor ha admitido que el mundo ofrece motivos para el desaliento, pero ha defendido que también los hay para conservar la ilusión.
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