"La democracia necesita tiempo y confianza, démonos tiempo para llegar a la mejor versión de nosotros mismos”. El Rey Felipe alentó este viernes, en la gala de los Premios Princesa de Asturias celebrada en el teatro Campoamor de Oviedo, un futuro de esperanza si somos capaces de recordar aquello que nos hace humanos frente a las máquinas y la desunión. Que Europa, la humanidad entera, puede ser imbatible si es capaz de conjugar diversidad y unidad lo había sostenido antes el historiador Timothy Garton Ash, en un diálogo con la Princesa Leonor que marcó el tono generacional de la XLVI ceremonia de entrega de los galardones: el premiado convirtió su discurso en una carta de instrucciones para la futura reina europea, y la heredera respondió con las preguntas de una generación preocupada por un mundo escéptico y falto de esperanza. El canto de Patti Smith, que regaló al auditorio uno de sus estremecedores himnos, 'Wing', completó el anhelo de la noche.
"La democracia necesita tiempo y confianza, démonos tiempo para llegar a la mejor versión de nosotros mismos”. El Rey Felipe alentó este viernes, en la gala de los Premios Princesa de Asturias celebrada en el teatro Campoamor de Oviedo, un futuro de esperanza si somos capaces de recordar aquello que nos hace humanos frente a las máquinas y la desunión. Que Europa, la humanidad entera, puede ser imbatible si es capaz de conjugar diversidad y unidad lo había sostenido antes el historiador Timothy Garton Ash, en un diálogo con la Princesa Leonor que marcó el tono generacional de la XLVI ceremonia de entrega de los galardones: el premiado convirtió su discurso en una carta de instrucciones para la futura reina europea, y la heredera respondió con las preguntas de una generación preocupada por un mundo escéptico y falto de esperanza. El canto de Patti Smith, que regaló al auditorio uno de sus estremecedores himnos, 'Wing', completó el anhelo de la noche.
La democracia también necesita ese tiempo, advirtió Felipe VI en el núcleo de su intervención, con una alusión directa a la cita electoral que se avecina: “No se agota en unas elecciones como las que pronto viviremos, donde los ciudadanos tendrán, una vez más, la altísima responsabilidad de definir la orientación política de nuestro país”, sino que “requiere de un compromiso diario, cívico y exigente, de un cuidado de sus formas e instituciones”.
Recordó el medio siglo de la Ley para la Reforma Política y la Transición, que “nos permitió nada menos que pasar pacífica y admirablemente de la dictadura a las libertades”. Arrancó con Clarín, en el 125.º aniversario de su muerte —“las lecciones del mundo están escritas en un idioma del que no se puede traducir nada; el de la experiencia”—, confesó su “orgullo” por ver a Leonor “dando pasos firmes” y defendió la inteligencia humana frente a la artificial: los premiados, dijo, encarnan “una sinceridad que nunca podrá alcanzar, por sí solo, un algoritmo”.
Garton habla la PrincesaGarton Ash habló directamente a la Princesa. Nacida en 2005, vino al mundo en un momento de “expansión sin precedentes de la libertad, la paz y la integración europea”, pero hoy, con la guerra de Ucrania —“más larga que la Primera Guerra Mundial” y con quizá “dos millones de muertos y heridos”—, “todo lo conseguido desde 1945 se encuentra amenazado en su propia existencia”. El público aplaudió su recordatorio de que esa Europa incluye a Reino Unido, porque “la primera princesa de Asturias fue Catalina de Lancaster”.
Citando a Marc Bloch, alertó de que suena de nuevo una “vasta sinfonía de engaños”, interpretada por “las redes sociales, la inteligencia artificial, las potencias hostiles y algunas personas en puestos de poder”, y en ese punto un murmullo recorrió la sala. Le pidió verdad, confianza y tiquitaca, el juego español en el que todos saben “dónde estarán los demás dentro de cinco segundos”. Messi sonrió. Si al Rey Juan Carlos le enseñó Derecho Político un asturiano, Torcuato Fernández-Miranda, arquitecto de aquella Ley para la Reforma Política cuyo medio siglo acababa de evocar Don Felipe, a su nieta le dictó este viernes la lección de Europa un historiador de Oxford.
El discurso más largo de LeonorLeonor, en su discurso más largo, contestó con las preguntas de su generación: cómo mantener el entusiasmo “en estos tiempos de desencanto social profundo, de descreimiento y desigualdades, de conflictos, extremismos, populismos”, cómo mostrarse “ni ilusa ni apocalíptica”. Su respuesta fue que “sí, necesitamos confiar”. Volvió a la esperanza y cerró con Paul Valéry, el verso que Miyazaki rescató: “El viento se levanta… ¡Hay que intentar vivir!”.
La sorpresa de Patti SmithJusto antes, Patti Smith recordó que compuso 'People Have the Power' con Fred, su marido, y recitó los versos que confían en que todo lo soñado puede cumplirse “a través de nuestra unión”. “Pero hoy les traigo una pequeña gema”, anunció, y cantó a capela 'Wing', con versos como "Y si hay una cosa que pudiera hacer por ti, / serías un ala en el cielo azul".
La astronauta Christina Koch metió a toda la humanidad en el mismo cohete. Recordó que en su primera visita a España lloró en una acera ante la noticia de la tragedia del transbordador Columbia, y lanzó su encargo: “No esperen a la próxima misión a la Luna para darse cuenta de que sus semejantes son sus compañeros de tripulación”. Julian Barnes sentó a Renoir, Velázquez, Voltaire, Shakespeare, Flaubert y Cervantes “a una enorme mesa redonda, quizá en una venta manchega”, y se burló de sí mismo por haber escrito “El loro de Flaubert”.
La presidenta de la Fundación, Ana Isabel Fernández Álvarez, había abierto los discursos reivindicando el “legado de confianza” de los Premios. En la entrega, Patti Smith tomó las dos manos de la Princesa; Messi, en regate corto, apenas se detuvo en el proscenio; los representantes de Studio Ghibli subieron con un Totoro bajo el brazo, y Koch levantó el premio hacia el público, como un regalo.