El Ayuntamiento de Sant Cugat analiza el subsuelo de la iglesia del Monasterio para averiguar qué provoca unos pequeños movimientos que desde hace años se detectan en la estructura del edificio. El objetivo es comprobar el estado real de la cimentación del muro de la fachada sur. Por ahora, los técnicos los consideran movimientos "controlados" que no comprometen la estructura, pero se desconoce su origen y cómo pueden evolucionar.Seguir leyendo....
El Ayuntamiento de Sant Cugat analiza el subsuelo de la iglesia del Monasterio para averiguar qué provoca unos pequeños movimientos que desde hace años se detectan en la estructura del edificio. El objetivo es comprobar el estado real de la cimentación del muro de la fachada sur. Por ahora, los técnicos los consideran movimientos "controlados" que no comprometen la estructura, pero se desconoce su origen y cómo pueden evolucionar.
"Tenemos que saber si los desplomes están activos y cuándo se llegaría a un punto crítico", explica el director de la obra, Josep Lluís Ortega. Con la caracterización del terreno se podrá determinar "hacia dónde" se desplazan y prever futuras intervenciones de preservación.
Tres catas y tres meses de trabajoLa intervención empezó hace apenas una semana y consiste en perforar catas en tres puntos estratégicos: la capilla de Santa Escolàstica, la capilla de Sant Benet y el campanario. Los técnicos trabajarán durante unos tres meses y las obras costarán algo más de 48.000 euros. Las perforaciones arrancaron en la capilla de Santa Escolàstica, aprovechando que el retablo se ha retirado para restaurarlo. Esa retirada ha dejado al descubierto varias grietas en el interior de la fachada sur que evidencian los movimientos del edificio.
"De momento son movimientos controlados, pero continúan y vemos cierto dinamismo", señala Ortega, que recuerda que los edificios están "vivos" y descarta motivos para la alarma. En la misma línea, el responsable arqueológico de la obra, Pere Lluís Artigues, ironiza con que la capilla arrastra problemas "desde el siglo XIV" y "no ha caído".
Una posible torre romana bajo el templo
La presencia de arqueólogos responde a un doble objetivo. La intervención también quiere verificar si bajo Santa Escolàstica se conserva una de las torres angulares de la fortificación romana del siglo IV, anterior al Monasterio. Los límites de aquella antigua muralla podrían ayudar a explicar el origen de los movimientos de la fachada.
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Según Artigues, en los primeros días de exploración "parece" que ya podría confirmarse su existencia. "Estamos en un punto todavía muy temprano de la intervención, pero esperamos terminar de confirmar esta hipótesis", añade. Los primeros resultados podrían conocerse en pocas semanas, antes de que terminen todos los trabajos.
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