"La gente no tiene ni idea de lo que estamos viviendo. Somos muchos autónomos que dependemos de la montaña y, a este ritmo, acabarán cerrando todos los negocios". Lola Serrat habla con la preocupación de quien ya ha tenido que renunciar a una parte de su actividad. Después de once años al frente de una heladería en Vallvidrera, el pasado junio decidió traspasarla ante la caída de clientes provocada por las restricciones de acceso a Collserola por la peste porcina africana (PPA). Ahora mantiene abierto Uaala, un obrador con servicio de panadería en el mismo barrio, pero advierte de que muchos establecimientos de la sierra no tienen la misma capacidad de resistencia.Seguir leyendo....