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«Un vino de 100 puntos no es perfecto, pero me acelera el corazón»

Дата публикации: 05-10-2026 09:28:58

El 'hombre Parker' en España y Portugal recibe el Gueridón de Oro en esta edición de San Sebastian Gastronomika con la convicción de que el vino nacional «tiene una ventaja competitiva bestial», pero también siendo consciente de que, a nivel global, el contexto es complicado

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05/10/2026 Actualizado a las 11:28h.

El Gueridón de Oro de este año será para Luis Gutiérrez (Ávila, 1965), crítico de The Wine Advocate y voz de la revolución que ha vivido el vino de España en los últimos años. Para muchos, además, ha sido partícipe de ese gran cambio, ya que siempre se ha preocupado por dar visibilidad a esos bodegueros tradicionales que llegaron a estar olvidados. Con 4.000 botellas catadas cada año, no pierde la ilusión por descubrir nuevos vinos, bodegas y regiones y, por supuesto, contarlo.

¿Cómo recibió la noticia de la concesión de este Gueridón de Oro?

Fue una sorpresa, una alegría y un orgullo; que te reconozcan el trabajo siempre da mucha satisfacción. Un premio con este prestigio hace muchísima ilusión, así de claro.

Benjamín Lana, cuando hizo público el premio, lo justificaba con dos argumentos. El primero es que ha impulsado el cambio de perfiles del vino que se están reconociendo y que a su vez está exponiendo a bodegueros tradicionales que estuvieron olvidados. ¿Cómo ha sido esa labor?

Bueno, eso lo dijo Benjamín Lana, pero yo no sé si he impulsado algún cambio. Para mí el vino es un 'hobby' que se ha convertido en mi vida y he tenido la suerte de poder contar el alucinante cambio ocurrido en España en los últimos 25 años. Y en The Wine Advocate desde 2013 he podido contar todo lo que ha ido ocurriendo en zonas como El Bierzo, Gredos o Canarias, las últimas regiones que han resurgido en España. Es algo único: hemos tenido regiones dormidas, metidas en una nevera, durante casi 50 años. Ver todo eso y ser un altavoz importante es una maravilla. Es una satisfacción poder contarle al mundo lo que está pasando en España.

Eso sí, no sé si he sido el impulsor de nada, pero creo que hay que reconocer a la gente que lo hace bien, tanto las bodegas tradicionales, que estaban un poco olvidadas, denostadas o no estaban de moda; y cosas nuevas. Siempre he intentado contar lo que pasa lo más claro posible, porque a mí me contrataron para que diera mi opinión. Esa fue claramente la consigna: «Tú tienes el conocimiento y no hay ningún tipo ni de línea, ni de gusto, ni de nada». Y mucha gente me ha comentado que mi gusto es casi contrario al estereotipo de 'gusto Parker', de vinos muy concentrados, muy potentes.

El segundo argumento es que ha conseguido darle la vuelta a la cultura del vino en España. ¿De dónde veníamos y hacia dónde cree que vamos en cuanto a cultura?

En España venimos de una muy poca cultura de vino y ha habido un cambio tremendo, pero también hemos cometido muchos errores. Nos hemos dejado influenciar por los puntos Parker y hemos querido ir demasiado de reyes del mambo: hay que ser un poco realista, entender dónde estás y cuál es el valor de las cosas que estás haciendo. En los últimos años está todo un poco más centrado y ya no está todo el mundo haciendo todo igual. Ha habido una época en la que era todo 100 % tempranillo con 100 % madera nueva y fue la época más aburrida de los últimos 40 años del vino español.

Yo no sé si alguien podría decir que hay un estereotipo de los vinos que a mí me gustan, porque me encanta la diversidad. En España tenemos una grandísima diversidad y un potencial enorme de hacer muchísimos vinos muy diferentes, con su diversidad de climas, de suelos, de variedades autóctonas, etc. Tenemos una ventaja competitiva bestial.

(Estaniz nuñez)

«Nos dejamos influenciar por los puntos Parker y hemos querido ir de reyes del mambo: hay que ser un poco realista»

Luis Gutiérrez

Cuando no está visitando un viñedo, bodega o región, ¿cómo es un día normal de trabajo?

Mis días son muy, muy, muy variados. Debo hacer bastante planificación, a quién voy a visitar, con quién puedo quedar. Vivo en Madrid y mucha gente viene y cato los vinos con ellos. Y si no me da tiempo ni a visitar ni a catar cara a cara con el bodeguero, los cato en casa. Entonces trato de hacer una preparación, enterarme de qué es lo que ha pasado desde el año anterior en una región, generalmente hablando con gente de la zona que sabe qué es lo que se está cociendo. Hay que hacer los artículos, que a mí me gusta mucho, porque prefiero contar lo que está pasando con fotos y con textos que las notas de cata, que es el requerimiento fundamental de mi trabajo: producir las notas de cata de los vinos y asignarles una puntuación dentro de la jerarquía de calidad como yo entiendo las puntuaciones nuestras.

Cata en torno a 4.000 vinos al año. ¿Cómo es ese proceso de cata?

Cato todos los vinos de una bodega juntos. Cuando empecé me dijeron que podía organizarme como quisiera, pero que por experiencia y por volumen lo mejor era que catase y trabajase lo más parecido a lo que se publica, que es por bodegas. Y como soy ingeniero de formación, me gusta entender el porqué de cada vino. Si cato hablando con la gente que lo produce, ellos saben perfectamente cómo es el sitio y el viñedo, cómo ha sido la añada y demás. Y para mí un vino tiene que representar lo que pone una etiqueta, que es un lugar y un año. Entender bien las diferencias de unos vinos a otros dentro de la bodega y las añadas, lo que ha ocurrido, y encontrar esa lógica de por qué este vino es así.

El volumen es lo que menos me gusta de mi trabajo: a mí me gustaría catar menos y escribir más.

¿Cómo se mantiene esa ilusión, esa curiosidad, y no cae en la rutina de la cata?

Por suerte hay mucho movimiento, pero no se puede caer en esa tentación de buscar solo la novedad, sino también buscar la consistencia de quien año tras año va mejorando. También está esa ilusión de ver el progreso de la gente. Llevo mucho tiempo en el mundo del vino en España y conozco a muchísimos aficionados, porque yo lo he sido hasta 2013 y conozco a todos los 'pirados' del vino. He llegado a muchísimas cosas casi antes de que ocurran, he visto toda esa evolución y también el resurgir de zonas como Gredos: mi familia es de Ávila y me hace muchísima ilusión ver que hay una región en la que se hacía vino corriente, de tetrabrik y para beber con agua, en la que surge un proyecto como Comando G, que se ha convertido en una cosa superseria. Ha resurgido en una región entera que no existía como vino de calidad. Y eso a mí me da muchísima energía.

O descubrir... lo último bestial ha sido Cerrón, en Jumilla. Yo les comparo con Carlos Alcaraz, porque me invitaron un año a ver el Open de Madrid, en la Caja Mágica, y había un chaval que, con un puesto bajo en el 'ranking' de la ATP, debía ganarle a Djokovic, y saltó de repente a una posición mucho más alta. Pues lo de Cerrón para mí ha sido así: unos chavales en una de las regiones más denostadas de España, porque Jumilla antes era como una lápida ahí en tu etiqueta, han sido tan rápidos para ponerse a la cabeza de su región. Contarlo me parece alucinante.

«Prefiero contar lo que pasa con fotos y textos que las notas de cata, que es el requerimiento fundamental de mi trabajo»

Luis Gutiérrez

¿Y cómo es el peso de la responsabilidad a la hora de puntuar un vino?

Mi trabajo es contar lo que veo, dar mi opinión. Esto no es una ciencia exacta, es opinión, e intento que sea lo más sincera posible. La puntuación para mí es una jerarquía. Yo estoy contando lo que los productores han hecho y el mérito de la responsabilidad o el error está en su tejado. Ellos son los que lo han hecho y yo solo lo cuento. Yo no me siento responsable, ni para bien, ni para mal: los responsables son los que hacen los vinos.

¿Cuál es la sensación cuando da con un vino de 100 puntos?

Siempre digo que me acelera el corazón. No puedo describir por qué es un vino de 100 puntos. No es un vino perfecto, porque, ¿qué es un vino perfecto? No lo sé y tampoco me interesa. Para mí es más una emoción. De repente, probar un vino que dices 'esto es la bomba', me acelera el corazón. Yo no te puedo explicar cuál es la diferencia entre un 99 y un 100, pero el 100 es una sensación, es una emoción: te pones nervioso y dices 'oye, esto lo tengo que contar porque esto va a ser la bomba'.

En la serie que han hecho de Raúl Pérez, se ve un momento en el que me presenta un proyecto nuevo, La Muria. No lo conocía nadie y de repente me da lo que para mí es el mejor vino que Raúl Pérez había hecho en su vida. Y me pillan los cámaras. Eso es lo que es un vino de 100 puntos para mí: una emoción.

(Estaniz nuñez)

¿Qué momento vive el vino en España?

Es un momento complicado a nivel mundial, con una bajada de consumo y nuevos hábitos. El volumen está a la baja: la gente no come en casa a mediodía sentada en una mesa un primero, segundo y postre con la botella de vino. Y no va a volver a ocurrir.

El vino se ha convertido en ocio, en cultura, en paisaje, en fin de semana, en ir a restaurantes. El consumo ha cambiado y tenemos que ajustar el volumen al consumo. Es un ajuste muy duro y tenemos mucho viñedo y vino que sobra. Y en ese ajuste va a sufrir mucha gente: el vino es un producto que viene de agricultores y muchos están sufriendo ya. Es un momento raro: es a la vez muy emocionante, porque nunca se han hecho mejores vinos a nivel general. Este es uno de los mejores momentos y más excitantes de búsqueda de la expresión de los sitios, de las variedades autóctonas, de orgullo, de creer en lo nuestro, de creer que somos capaces sin creernos los reyes del mambo. Por otro lado, el ajuste del consumo y ese 'lobby' antialcohol, que me parece una barbaridad, hacen que sea un momento complejo. La gente está bastante preocupada, hay incertidumbre y creo que se va a quedar mucha gente por el camino, porque la agricultura no es una cosa que tú cambies de un día para otro.

¿Le da miedo que en este ajuste de producción se pierda patrimonio en forma de viñedos o incluso de regiones que igual el día de mañana no se pueden volver a recuperar?

Seguro que se va a perder. Por lógica te diría que se conservarán los mejores viñedos y se arrancarán los que se han plantado en sitios que no se habían plantado nunca, pero no va a ser así. Si estás hablando de viñedos que muchas veces son muy complicados de trabajar, en sitios que tienes que hacerlo todo a mano, en plantas que te dan muy poco rendimiento… eso para un agricultor es un viñedo muy malo, que le da mucho trabajo y poco rendimiento. Y si tú a ese agricultor encima le compras las uvas al peso y mantiene ese viñedo, en el pueblo considerarán que es un tonto. Porque el otro que tiene un sitio llano, que lo trabaja todo sin bajarse del tractor, hace muchos más kilos y gana más dinero. Se ha perdido patrimonio y se perderá.

Hablemos del sumiller. ¿Qué papel tiene a la hora de cuidar el vino y de seguir con ese proceso que empieza en el viñedo?

Es muy importante. El vino es un producto agrícola y luego es parte de la gastronomía. A los chefs que dicen que no les interesa el vino, yo no les entiendo. ¿Cómo puedes ser un apasionado de la gastronomía y no gustarte el vino? Es un sinsentido.

Y como el consumo ha variado mucho, el sumiller es muy importante porque este consumo en restaurantes es imprescindible. Y hay muchísima variedad, diversidad de zonas, de precios, estilos, y el público general normalmente no tiene tiempo de aprenderse todo. Hay locos del vino, que se lo saben todo y que no necesitan al sumiller, pero el público de la calle necesita una ayuda de alguien que sepa entender lo que el cliente quiere y que se lo presente de una forma que no se dé cuenta. Que no te estén intentando vender el vino más caro o una bodega porque tienen una relación comercial. Son cosas obsoletas. La mayoría de los sumilleres son unos apasionados del vino porque no te metes en esto si no hay pasión. El vino es un trabajo en el que la palabra pasión es importantísima, porque es casi una forma de vivir. No es un trabajo con horario de nueve a seis: estás todo el día, fines de semana, vacaciones… viajando, formándote, probando cosas, aprendiendo. Y luego todo eso el sumiller lo puede transmitir muy bien al cliente. Si no hay pasión, no funciona. Te tiene que picar el bicho del vino, que te entre esta locura de la que ya es muy difícil volver y que no hay vuelta atrás.

«No te puedo explicar cuál es la diferencia entre un 99 y un 100, pero el 100 es una sensación, es una emoción»

Luis Gutiérrez

Y una buena carta de vinos, ¿cómo es?

Debe ser acorde al establecimiento: al tipo de cocina, a la gama de precios... eso es fundamental. En un restaurante Michelin, entiendo que tengan una carta que parezca la Biblia y se necesita un sumiller que haga que no te sientas abrumado. Creo que en las zonas de producción tiene que haber una buena representación de los vinos locales, porque mucha gente va por la gastronomía y por el vino local.

Viajemos a Gipuzkoa. ¿Qué opina de nuestros vinos?

Creo que se ha puesto muchísimo foco en la cocina y menos en el vino. Hay grandísimos restaurantes en el País Vasco, muy conocidos en todo el mundo, que no necesariamente tenían vino local. Yo creo que el vino local ha evolucionado de una manera tremenda y todavía queda muchísimo potencial porque se están entendiendo muchísimo más las variedades y los sitios y cada vez hay vinos más serios, que se salen un poco del estereotipo de barra. En este momento sí hay vinos que están en las cartas de los grandes restaurantes a la altura de la gastronomía local. He estado hace poco recorriendo por allí y he visto algunos proyectos muy interesantes. Y yo creo que ahí todavía camino por recorrer bastante.

¿Alguna bodega de restaurante que te guste especialmente en Gipuzkoa?

Rekondo es una de las mejores bodegas de España y del mundo: yo creo que Txomin Rekondo es un personaje al que se le debe hacer un monumento al vino. También está Ganbara: tienen una bodega en la que siempre son capaces de encontrar una botella que te va a hacer feliz. Se adaptan muy bien al perfil del cliente.

El test del vino
  • Una variedad de uva : Garnacha.

  • Un vino para un aperitivo : Un espumoso.

  • Para una barbacoa: Un tinto ligero.

  • Para una comida con amigos : Depende de los amigos.

  • Para una celebración : Un gran vino.

  • Para una cena romántica : Otro gran vino.

  • Para tu última cena : Un Domaine de la Romanée Conti.

  • Una sumiller : María José Huertas.

  • Un sumiller joven : Galicia tiene una muy buena cantera.

  • Un enólogo o una enóloga : Yo creo más en los ideólogos que en los enólogos, pero voy a decir José María Vicente de Casa Castillo, Jumilla.

  • Un último descubrimiento : Makatzak Wild Wines, de unos chavales que son de los pocos que trabajan en ecológico en Getaria.

  • Un clásico : Viña Tondonia Gran Reserva.

  • Un libro sobre vino : Me gusta mucho cómo escribe Jancis Robinson.

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