16/10/2026 Actualizado a las 12:16h.
«Es durísimo. Desde que la gente sabe que cerramos no hemos parado de recibir abrazos y palabras que nos llenan el corazón. Nos da una pena enorme dejarlo porque el restaurante ha sido nuestra vida durante los últimos nueve años», cuenta a IDEAL Marco, que junto a su mujer Lucía es el propietario del Restaurante Divino, una situación que cambiará a partir de este fin de semana, cuando el establecimiento eche la persiana de forma definitiva.
Ubicado junto al Genil, en el número 2 de la calle Ribera del Genil, el Restaurante Divino abrió sus puertas el 20 de diciembre de 2017 de la mano de Marco y Lucía. Y aunque los inicios fueron difíciles y tuvieron que pasar multitud de dificultades, la realidad es que año tras año su clientela iba a más, hasta el punto de que en la actualidad son muchos los que lo consideran como el mejor restaurante italiano de la ciudad.
Nacido en Roma, Marco llegó a Granada después de 16 años trabajando en América Latina y Estados Unidos. «Vine solo, con tres maletas y con muchas ganas de ofrecer la auténtica comida italiana en Granada». Y vino no solo por eso, sino porque había empezado a conocer a Lucía, que hoy es su mujer, y eso le permitía estar junto a ella. «Al principio fue complicado pero poco a poco empezamos a ver como la gente respondía. Mantuvimos la constancia, las horas de trabajo y la calidad hasta que tuvimos recompensa».
«Muchas personas van a venir este fin de semana solo a decirnos adiós. Estamos muy agradecidos por todo lo que nos ha dado Granada»
Marco
Propietario del Restaurante Divino
Esa constancia y su afán por ofrecer una cocina italiana «auténtica» encumbraron algunos de sus platos como la pasta con salsa de pistacho y burrata casera, el tiramisú o la mozarella Divino, platos que será imposible volver a comer en Granada a partir del 18 de octubre, día en el que cierran sus puertas. «Muchos clientes me suplican que les de la receta del tiramisú porque no saben dónde van a comer uno igual a partir de ahora».



Hace unos días comunicaron a través de redes sociales su decisión de cerrar y desde entonces no han parado de recibir muestras de cariño. «Agradecemos el cariño que nos tiene la gente. Muchas personas van a venir este fin de semana al restaurante solo a decirnos adiós. Estamos muy agradecidos por todo lo que nos ha dado Granada», asegura Marco, que reconoce que todo lo que ha conseguido «no habría sido posible» sin el apoyo de Lucía.
Aunque les da una pena enorme dejar el restaurante, lo hacen para poner en marcha un proyecto que les permita vivir de una forma «más tranquila». «Queremos formar una familia y el ritmo de trabajo de un restaurante lo hace difícil, así que queremos montar algo pequeñito y que tenga otro ritmo». Para ello se han hecho con un gran cortijo con 27.000 m² de terreno en Mogón (Jaén), donde están dando forma a un pequeño hotel rural con restaurante.
Su idea es que ese nuevo proyecto eche a rodar en Semana Santa, aunque antes de que eso ocurra todavía les queda un último baile con su restaurante en Granada este fin de semana. «Vemos la agenda y nos llena el corazón, aunque sabemos que va a ser un fin de semana en el que no vamos a parar. Aquí hemos tenido todas las emociones posibles y no nos vamos a olvidar de esto en toda la vida», finaliza Marco.