Anfield será más territorio hostil que nunca para el Manchester City este domingo (17:00h CET). El duelo ante el Liverpool será el primero de los 'skyblues' desde que se hiciera público el veredicto sobre los cargos financieros que afrontaba el club en la Premier League y la posterior apelación presentada por la entidad. Leer la noticia completa
Anfield será más territorio hostil que nunca para el Manchester City este domingo (17:00h CET). El duelo ante el Liverpool será el primero de los 'skyblues' desde que se hiciera público el veredicto sobre los cargos financieros que afrontaba el club en la Premier League y la posterior apelación presentada por la entidad.
El ambiente en Anfield se prevé caldeado. La tensión, tanto en el césped como en las gradas, estará servida en un choque que también puede resultar determinante en la pugna por el título.
Por un lado, los de Maresca, líderes en solitario con 15 puntos, saltarán al césped con la presión añadida de conocer el resultado del Arsenal, que habrá disputado previamente su encuentro ante el Leeds y podría igualar a los 'citizens' en la clasificación. Por el otro, el Liverpool necesita una victoria para mantener intactas sus aspiraciones.

Enzo Maresca, técnico del City / Agencias
La hinchada 'skyblue' hace un llamamiento a la unidad. Es por ello que ha resurgido la posibilidad de volver a ver uno de los símbolos más singulares de la cultura del Manchester City: las bananas inflables.
De hecho, según informa Manchester Evening News, los aficionados del City que se desplazarán hasta Merseyside han realizado pedidos masivos de bananas hinchables de cara al encuentro. La iniciativa busca reivindicar la historia del club y mostrar su apoyo al equipo tras la resolución del comité.
Una 'invasión amarilla' que viene de lejos. Hagamos un pequeño viaje en el tiempo. La historia, documentada tanto por el propio City como por la labor de un historiador del club, Gary James, se remonta al 15 de agosto de 1987, en un encuentro entre el Manchester City y el Plymouth Argyle.
De ocurrencia a seña de identidadFrank Newton, seguidor del City, decidió acudir a un partido con una enorme banana inflable. La ocurrencia llamó la atención del resto de aficionados, sumándose muchos de ellos a la iniciativa de llevar sus propios hinchables a los partidos.
Terminó convirtiéndose en una auténtica seña de identidad. A finales de los años ochenta, cuando el Manchester City militaba en la segunda categoría del fútbol inglés, las gradas visitantes comenzaron a llenarse de figuras de todos los tamaños y formas.
Las bananas no tardaron en compartir protagonismo con otros objetos igual de extravagantes. Dinosaurios, tiburones, monstruos y enormes martillos inflables pasaron a formar parte del paisaje habitual de los desplazamientos del City, en una época en la que el humor de los aficionados contrastaba con el ambiente cada vez más deteriorado de numerosos estadios ingleses.
El fenómeno alcanzó una dimensión especialmente notable durante la temporada 1988-89. El historiador Gary James destaca la magnitud que llegó a adquirir aquella moda, cuyo momento más representativo se produjo el Boxing Day de 1988, cuando miles de seguidores del City viajaron al campo del Stoke acompañados de disfraces y objetos hinchables.
La fiebre fue tal que incluso Imre Varadi, delantero del equipo, recibió el sobrenombre humorístico de Imre Banana en Maine Road, antiguo estadio del club.
John Barnes y la otra historia de las bananasLa posibilidad de que las bananas vuelvan a tener un protagonismo especial en Anfield introduce un elemento histórico que va más allá de la tradición del Manchester City.
El estadio del Liverpool está estrechamente vinculado a la trayectoria de John Barnes, uno de los futbolistas ingleses más destacados de su generación y víctima de numerosos ataques racistas durante su carrera.
En los años ochenta, lanzar bananas al terreno de juego para humillar a jugadores negros era una de las manifestaciones más visibles del racismo en el fútbol británico.
Barnes sufrió este tipo de comportamientos y una fotografía en la que aparta una banana con el pie quedó como testimonio de aquella realidad.
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Eso sí, vincular directamente la iniciativa con la crisis institucional del Manchester City sería precipitado. La costumbre nació en 1987 y forma parte de una historia mucho más larga que la controversia actual.