Laia Sanz se convirtió en un ángel de la guarda del podio de Nani Roma. El destino quiso que, cuando el catalán se quedó sin gasolina a falta de 7 kilómetros para llegar al vivac de Yanbu, tras la disputa de la etapa 12, teniendo además mucha prisa para no llegar más tarde del límite estipulado por la normativa para no ser sancionado y perder el segundo y tercer puesto, fuera Laia la que pasara justo por allí.