A sus 26 años, Nacho Gimeno ha encontrado en la fotografía una forma de vida que le permite trabajar desde Vilar de Canes, un pequeño pueblo del Alt Maestrat de apenas 160 habitantes. Allí tiene su base, aunque su trabajo le lleva allí donde haya una montaña o una carrera en la que crear contenido.Leer la noticia completa
A sus 26 años, Nacho Gimeno ha encontrado en la fotografía una forma de vida que le permite trabajar desde Vilar de Canes, un pequeño pueblo del Alt Maestrat de apenas 160 habitantes. Allí tiene su base, aunque su trabajo le lleva allí donde haya una montaña o una carrera en la que crear contenido.
Natural de Atzeneta del Maestrat, Nacho lleva unos doce años haciendo fotografías. Durante todo ese tiempo fue aprendiendo por su cuenta: "Mi formación ha sido salir y ser autodidacta, también con YouTube. Hacer y mirar por qué una foto sale mejor que otra", relata.
En 2022 encontró el momento para dar el paso. Varios proyectos le aseguraban trabajo durante unos meses y aquello terminó de convencerle. "Fue un punto de inflexión para lanzarme", recuerda.
"Es la mejor oficina"Su relación con la naturaleza está detrás de buena parte de su trabajo. Encontró en la cámara una manera de capturar aquello que le gustaba: el pueblo, las montañas y los paisajes de Castellón.
Hay un lugar que ocupa un espacio especial en su trayectoria: Penyagolosa. "Ha sido lo que más me ha marcado", reconoce. Tiene claro que es "la montaña que más fotografiada tengo". También siente especial predilección por Els Ports y el Desert de les Palmes, dos de los paisajes de la provincia que más le atraen.
Su vínculo con el 'Gegant de Pedra' llega incluso al nombre de su propio proyecto profesional. 1813 Estudio hace referencia a los metros de altitud de la montaña y es un nombre que ha querido llevar consigo en su trayectoria.
Pero su trabajo no se queda en Castellón. También ha tenido la oportunidad de trabajar en los Alpes, cerca del Mont Blanc, un escenario que resume con una frase que explica bastante bien qué significa para él dedicarse a esto: "Es la mejor oficina".
Su paso por CastaliaAntes de ganarse la vida con la fotografía, Nacho pasó muchos años persiguiendo el sueño de ser futbolista profesional.
Durante seis años formó parte de la cantera del CD Castellón. Después continuó su formación en el Primer Toque y dio el salto al fútbol vasco, donde permaneció tres años entre el equipo juvenil y el filial de la SD Eibar.
Tras aquella etapa regresó a Castellón y consiguió debutar con el primer equipo albinegro. También fue titular en el partido del centenario del club.
Ahora continúa jugando al fútbol en el pueblo, aunque su relación profesional con este deporte ha cambiado. Después de haberlo vivido durante tantos años desde dentro, reconoce que ya no lo busca tanto detrás de la cámara.
De las carreras de montaña a las bicicletasBuena parte de su trabajo actual está vinculada precisamente al deporte. Nacho fotografía carreras de trail, pruebas de BTT y otros eventos deportivos, además de realizar trabajos audiovisuales para empresas.
Entre las marcas para las que ha trabajado se encuentran Joma y Aurum, firma de bicicletas fundada por el exciclista Alberto Contador.
El trail es ahora uno de los ámbitos en los que quiere seguir creciendo. Después de varios años trabajando en este tipo de pruebas, su objetivo es continuar entrando en carreras de referencia y seguir ampliando su trabajo audiovisual.
Y sus objetivos van más allá de fotografiar carreras. Le gustaría "trabajar para algún equipo profesional de ciclismo o en alguna gran vuelta". También tiene otra idea en mente: "hacer documentales de deportistas".
En ese camino tiene referentes. Uno de ellos es Alexis Berg, fotógrafo al que sigue y cuya forma de trabajar le sirve como inspiración.
Vivir de la fotografía desde un puebloNacho ha encontrado además una forma de desarrollar su trabajo sin abandonar el entorno rural.
Vilar de Canes tiene unos 160 habitantes, pero asegura que vivir allí no le supone un problema para trabajar. "No tengo ningún problema con internet ni nada en el pueblo", explica.
Además, no es el único joven que ha encontrado en el entorno rural su lugar para desarrollar su vida. Cuenta que en la zona hay otros jóvenes, entre ellos maestros, enfermeros, personas que trabajan desde casa y vecinos vinculados a la agricultura.
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Su caso es otra posibilidad: vivir en un pueblo pequeño y trabajar en un sector audiovisual que le permite desplazarse allí donde está el proyecto.
Fuente: El Periódico de Mediterráneo